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Miércoles , 12.12.2018 / 11:34 Hoy

Dan el último adiós a policía de Tlaquepaque

Omar Hernández Lara fue “un gran ejemplo”: comisario del municipio
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Pasaban de las doce y media del día.  Es el patio de la Comisaría de Seguridad Pública de San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. Estaban compañeros, amigos, familiares, vecinos, funcionarios estatales y municipales. Los rostros transmitían tristeza, impotencia, hermetismo y desánimo.

El ingreso del féretro del policía caído en cumplimiento de su deber provocó que hasta el más fuerte se mostrará débil ante el llanto de la señora Nora y sus cuatro hijos: Dervin, Omar, Alonso y Kevin.
Ellos fueron sentados en primera fila y desde ahí observaban como los funcionarios y compañeros custodiaban el cuerpo del esposo, padre, hijo y amigo. Fueron tres guardias de honor. Una de ellas encabezada por el Fiscal General de Jalisco, Raúl Sánchez y la presidente municipal, María Elena Limón. 

Después, llegó el momento que más duele y cimbra a cualquier corporación policiaca: el pase de lista y el toque de silencio.
Escuchar tres veces el grito de “Omar Hernández Lara, presente” provocó que esa tristeza invadiera a cada uno de los que se encontraban allí.

Los discursos de la autoridad pareciera no permearon en Don Anacleto y Doña Alejandra, padres del policía asesinado. “A su esposa, a sus hijos, a sus padres y hermanos les digo con orgullo que Omar se despidió como un hombre de respeto, como un gran ejemplo para todos los policías, ya que cayó enfrentando una de las cosas que más duelen a una sociedad: la delincuencia”, leía el comisario de Seguridad de San Pedro Tlaquepaque, Salvador Ruiz Ayala. 

El llanto de la alcaldesa, María Elena Limón, llamó la atención entre quienes asistieron al acto, pero al menos no pasó por alto lo que sucede cuando se pierde a un policía en cumplimiento de su deber.

“Con estos episodios, es más difícil mejorar el ánimo y desaparecer el fantasma de la rabia, de la impotencia, de la tristeza y la soledad”.
Y es que son los sentimientos que invaden a quienes se dedican a esa labor. Era un momento de reflexión.

Fue la alcaldesa acompañada del comisario, quien le entregó a la esposa del uniformado la fotografía de su esposo y la bandera de la corporación. Así concluía el evento.

Detrás del féretro iba Nora, custodiada por sus cuatro hijos. Todos vestidos con camisetas negras que llevaban impreso un nombre en la espalda.

“A él le gustaba mucho el rock y pues en honor a él, por su nombre, a él le decían Chomar, entonces le pusimos Chomar es eso”, reveló la esposa del policía, quien se reunió en privado con funcionarios estatales y municipales que se escabulleron una y otra vez de los representantes de los medios de comunicación.

Omar Hernández Lara tenía 39 años y siempre le hacía una promesa: “Siempre me decía que iba a volver, y yo sé que va a volver”.

El policía de Tlaquepaque murió acribillado cuando revisaba a los tripulantes de un auto el pasado 23 de julio en Santa María Tequepexpan.

SRN

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