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Jueves , 13.12.2018 / 04:10 Hoy

Creció 56 % el número de mujeres en prisión

La mayoría perdió su libertad por delitos del fuero común, como ilícitos contra el patrimonio.
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En cinco años la población de mujeres dentro de los centros de readaptación social del país, incluidos los del Estado de México, incrementó 56 por ciento; del total de reclusas, 88 por ciento eran madres y 37 vivían con sus hijos dentro de cárceles. 

De acuerdo datos del “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2017”, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y “Estadísticas sobre el Sistema Penitenciario Estatal en México”, documento del Inegi difundido en 2017, la mujer tiene una participación menor en la cadena delictiva. 

Cambian patrones delictivos

“Antes eran acusadas de violaciones ligadas al ámbito privado”, pero ahora “la principal razón por la cual las mujeres ingresan a las cárceles son delitos del fuero común como ilícitos contra el patrimonio, representando 40 por ciento del total de casos”. 

Según el análisis del Inegi, a estas faltas le siguen los delitos que afectan la seguridad pública y del Estado con 16 por ciento y otros bienes jurídicos con 15 por ciento. 

“La incursión de las mujeres en la vida pública provocó que se modifique la que la naturaleza de sus crímenes”, sostiene el estudio, “por tipo de delito, omitiendo las categorías de otros y los no especificados, los ingresos más frecuentes son, de mayor a menor: lesiones, homicidio, robo simple, fraude, posesión de narcóticos con fines de comercio o suministro, robo a negocio y violencia familiar”.

Detallan que “la población femenina encarcelada es un fenómeno en aumento, ya que su precedencia en las prisiones estatales creció 56 por ciento, de 2010 a 2015”. 

Perfiles
La mayoría de reclusas, puntualiza el estudio, tienen entre 18 y 29 años y una gran cantidad terminaron sus estudios de secundaria.
“Ellas, a diferencia de los internos, enfrentan el desafío de vivir con sus descendientes en espacios que no contemplan sus necesidades. Ejemplo de esto es la carencia de guarderías en la mayoría de centros penitenciarios mixtos y femeniles”.

Respecto del perfil de la población femenina en reclusión, la problemática que presentan no es distinta a la de los hombres. Las características sociodemográficas visibles arrojan que 36 por ciento de ellas tenían entre 18 y 29 años durante 2016; mientras que 32 por ciento tenían entre 30 y 39 años.

“Adicionalmente, 37 por ciento de ellas cuentan con secundaria, aunque ninguna de las privadas de la libertad realizaron posgrados”, remarca el estudio del Inegi.

“Finalmente, 90 por ciento de las reclusas saben leer y escribir. Algunos problemas que enfrentan están asociados con el cuidado de sus descendientes. Dicha condición puede producir en las reclusas preocupación, ansiedad y estrés por haberlos dejado en una situación de mayor vulnerabilidad”, señalan.

En el país existen 188 mil 262 personas privadas de la libertad en los centros penitenciarios de las entidades federativas al cierre de 2016, siendo 95 por ciento hombres. 

“En cuanto a su estatus jurídico, 35 por ciento de las reclusas no tenía sentencia y el grupo con mayor afectación fue el de las mujeres pues 44 por ciento de ellas aún estaba en proceso”, según el Inegi.


Sobrepoblación en seis penales

En este sentido y de acuerdo con el reporte de 2017 de la CNDH, el penal de Santa María Chiconautla en Ecatepec, prisión femenil diseñada para albergar a 100 mujeres tiene recluidas a 220, lo mismo sucede en el reclusorio de Barrientos que tiene capacidad para 123 internas, pero aloja a 182.

En la misma forma, el Bordo de Xochiaca está poblado por 176 presas, pero su cabida es para 90, mientras que el ubicado en Chalco se edificó para 100 mujeres pero hospeda a 144.

Distinto es el caso del penal de Santiaguito en Almoloya de Juárez, con capacidad para 395 mujeres, pero en el cual residen 325; lo mismo sucede en el penal de Otumba cuyo máximo de alojamiento es de 96 pero contabiliza 84 reas. 

Otros dos penales con hacinamiento están en Texcoco, este tiene 76 presas pero está construido para un máximo de 64, y el otro en Cuautitlán con 86 encarceladas pero cuya cabida es para 50.

En total, 37 internas tienen a sus hijos en los penales; 10 en Santiaguito; siete en Ecatepec; cinco en Nezahualcóyotl; cuatro en Tlalnepantla; Chalco, Texcoco y Tenancingo reporta tres por espacio y una en Otumba.


SGCF

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