“Está por comenzar la cacería de 'templarios'”

Líderes comunitarios argumentan que durante mucho tiempo debieron soportar abusos.
Los grupos armados apostados en la Tierra Caliente.
Los grupos armados apostados en la Tierra Caliente. (Eduardo Verdugo/AP)

Parácuaro

Escucharon la orden y su rostro se transformó. “Señores, prepárense porque la cacería de caballeros templarios está por comenzar; agarren sus armas, pónganse los chalecos blindados y suban a las trocas porque vamos por ellos”, gritó un líder del grupo de autodefensa en Páracuaro.

“Durante muchos años abusaron de todos nosotros, por eso cada que tomamos un municipio nuevo los queremos aniquilar”, afirmó un grupo de guardias civiles.

El grupo de autodefensa, encabezado por Simón, El Americano, ingresó a Páracuaro el pasado 4 de enero; desde entonces se atrincheraron en la cabecera municipal, pero después de cinco días salieron para realizar lo que llaman “cacería de templarios”.

La persecución siempre la realizan durante el día y con al menos 100 hombres fuertemente armados en un convoy de 20 camionetas blindadas.

“Vamos a la comunidad de Orapondrio, ahí está la casa de El Tucán, uno de los jefes de plaza del crimen organizado en Páracuaro”, anticipó Daniel, uno de los integrantes más jóvenes de las autodefensas.

Adelante del convoy siempre van los vehículos llamados Rinos, que son camionetas de redilas modificadas con una cabina blindada.

“Los compañeros que viajan en los Rinos no van solos; ellos saben que detrás de ellos vamos mucha gente de confianza para la guerra”, dijo uno de los comandantes.

A las 13:00 horas comenzó el operativo. Las camionetas circulaban a no más de 80 kilómetros por hora para vigilar que ningún francotirador les disparara.

“En estos poblados aún hay templarios, por eso es muy peligroso circular por aquí, en cualquier momento nos pueden emboscar”, narró Daniel, mientras observaba detenidamente las calles.

El grupo llegó a Barrio Seco, donde se detuvo porque observó tres camionetas con hombres armados escapando en la montaña. Y comenzó la persecución.

Alguien utilizó la frecuencia de radio con la que se comunican los comunitarios. “Hay que partirle su madre si son templarios”, se escuchó.

Las camionetas llegaron al poblado de Ordeñitas, inmediatamente los conductores disminuyeron la velocidad y los autodefensas, con chalecos antibalas, abrieron las puertas de los vehículos y sacaron sus armas. Los vehículos se detuvieron y todos bajaron apuntando a una casa de color verde.

“Ahí habitan los sicarios, aquí se reunían ellos y probablemente se estén escondiendo en este lugar”, describió Daniel, mientras apuntaba con su AK-47. Los comunitarios ingresaron a la edificación, pero no había nadie en el lugar. 

El operativo continuó y el convoy viajó a la comunidad de Ordeñitas para detener al que señalaron como jefe de plaza de los templarios en Antúnez.

En media hora, los más de 100 hombres armados llegaron a la cabaña del presunto líder. Abrieron las puertas, supervisaron la casa. “Se nos fue El Tucán”, lamentaron.

La llamada cacería de templarios terminó al caer la noche. El saldo fue de dos casas aseguradas y la detención de un ex informante de los templarios, quien fue  interrogado.