Cuatro civiles para vigilar todo un pueblo en Chalco

Pobladores no denuncian a secuestradores por temor a venganzas.

Edomex

La seguridad de San Martín Cuautlalpan, una comunidad de Chalco con 20 mil habitantes, donde los índices de secuestro se han disparado en las semanas recientes, está a cargo de cuatro civiles.

En esta comunidad del Estado de México los ciudadanos quemaron el viernes pasado dos patrullas con el argumento de que sus tripulantes facilitaron la huida de presuntos delincuentes.

"A cualquier hora del día hay asaltos, secuestros, violaciones y robos; las autoridades de Chalco no hacen nada, somos más de 20 mil habitantes y no tenemos policías, escasamente tenemos cuatro vigilantes que ganan una limosna del pueblo para sostenerse", denunció un vecino.

De acuerdo con los habitantes, la policía fue retirada del poblado cuando llegó el alcalde Francisco Osorno Soberón, hace aproximadamente un año. Desde entonces cuatro vecinos se hicieron cargo de la seguridad en turnos de 12 horas.

Antes la vigilancia se realizaba en dos patrullas. Tras la salida de la policía, los índices de inseguridad se incrementaron, principalmente el robo a casa habitación, robo a transeúntes y, en el último mes, el secuestro a menores de 18 años.

Habitantes dijeron a MILENIO que los delincuentes habitan ahí mismo, pero temen hacer las denuncias públicas.

"De un año para acá se ha incrementado la inseguridad; hay más secuestros, ya son más de nueve. Antes se llevaban a mayores de edad, pero ahora van contra puros niños. De un mes para acá, en una semana hubo dos secuestros", agregó otro vecino.

Uno más comentó: "Estamos cansados de tanto secuestro. No podemos salir a la calle, se están llevando a nuestros hijos, secuestraron a un niño de 13 años y cuando lo entregaron estaba muerto".

Asimismo, otro de los habitantes señaló que "la situación está muy difícil; todos estamos atemorizados, porque hasta hoy no han entregado a los últimos dos secuestrados; aquí la situación es difícil, ya nadie sale a la calle".

Por ello pidieron la intervención del gobernador Eruviel Avila y de las autoridades municipales. "Queremos que nos apoyen con esta situación, porque lo que podemos haces es tomar la justicia en nuestras manos: ya estamos cansados de tanto secuestro e inseguridad, el pueblo ya está muy indignado".

Desde hace un mes se colocaron mantas en las calles, en las cuales se advierte que los habitantes harán justicia por su propia mano. "Vecinos unidos contra la delincuencia. Ratero, si te agarramos te linchamos", se lee.

"De qué sirven las mantas si queremos agarrar al delincuente y ahorcarlo, quemarlo; nosotros mismos sabemos quiénes son, ahí andan ilícitamente, pero nadie nos atrevemos a denunciarlos por nuestra seguridad", expresó otro de los denunciantes.

El delegado local, Domingo Orduña, consideró que los habitantes no deben castigar a los delincuentes, pero admitió que sí es necesario que intervengan autoridades superiores.

—¿Está de acuerdo en que entre el Ejército y la Policía Federal?

—Si es necesario, si la situación lo amerita, debe hacerse, aquí la cuestión es que el índice de delincuencia esta alto.

El viernes habitantes de San Martín quemaron dos patrullas. En una de las entradas del pueblo aún se puede observar los restos.