Sedena ofrece "colaboración irrestricta" en el caso Tlatlaya

La PGR confirma que desde el día de los hechos mantiene una averiguación abierta en la que participa un grupo de especialistas.
Marcas de sangre y balas en una pared de la bodega donde hubo 22 civiles muertos.
Marcas de sangre y balas en una pared de la bodega donde hubo 22 civiles muertos. (Rebecca Blackwell/AP)

México

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se manifestó por una “investigación a fondo” de los hechos ocurridos el pasado 30 de junio en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, en los que hubo 22 muertos, para lo cual ofreció su “colaboración irrestricta”.

Mientras, la Procuraduría General de la República (PGR) confirmó que mantiene una averiguación previa respecto a ese caso y señaló: “Nuestra responsabilidad es precisar con claridad si las conductas se apegaron a derecho y con respeto absoluto a los derechos humanos.

En un comunicado, la Sedena puntualizó que es la más interesada en que se determine le verdad jurídica, pues “los integrantes del Ejército y la Fuerza Aérea estamos obligados a conducirnos con pleno respeto a los derechos de las personas”.

Por ello “prestará su colaboración irrestricta para que la autoridad competente esclarezca los hechos y determine la verdad jurídica sobre este acontecimiento”.

Además, agregó, “refrendamos nuestro compromiso de cumplir con las misiones asignadas con estricto apego a la ley y a las directivas giradas para que en todo momento se preserve la vida y la seguridad de las personas, respetando invariablemente los derechos humanos”.

También en un comunicado, la PGR indicó que “se tiene iniciada una averiguación previa respecto a esos hechos, misma que está en etapa de investigación”.

Dio a conocer “que tiene un equipo de especialistas en diversas disciplinas dedicada a esta tarea, desde que tuvo conocimiento de los hechos”.

Hizo ver que “la seriedad con que esta administración toma en cuenta la aplicación de las reglas elementales en el procedimiento de búsqueda de la justicia obliga a una investigación completa y profunda para llegar a la verdad”.

Los señalamientos de ambas dependencias se dieron un día después de que varios medios de comunicación difundieron la versión de que, según una testigo, los militares habrían asesinado a 21 hombres y una mujer, pese a que ya se habían rendido.

Las versiones

El pasado 30 de junio, la Sedena informó de un enfrentamiento entre militares y presuntos miembros de la delincuencia organizada en la comunidad de Cuadrilla Nueva, del municipio de Tlatlaya, colindante con Guerrero y Michoacán.

Precisó que alrededor de las 5:30 de la mañana de ese día, los efectivos castrenses realizaban un recorrido de vigilancia, cuando encontraron una bodega que era custodiada por personas armadas.

Al acercarse para hacer una revisión, los soldados fueron recibidos a balazos, y al repeler la agresión mataron a 22 gatilleros, entre ellos una mujer menor de edad. Un militar resultó herido.

La Sedena reportó que, al parecer, en la bodega se fabricaban drogas y que ahí fueron encontradas y decomisadas 38 armas. Además, dio a conocer que fueron rescatadas tres mujeres, quienes estaban privadas de su libertad y que quedaron a disposición del Ministerio Público federal.

De acuerdo con algunas versiones difundidas ese día, las personas que dispararon contra los elementos de la 22 Zona Militar pertenecían al grupo delictivo Guerreros unidos, dedicado a la elaboración, trasiego y venta de droga.

Sin embargo, la revista Esquire publicó esta semana que una de las mujeres presuntamente secuestradas y liberadas ese día aseguró que  tras un enfrentamiento inicial, en el que murió un civil, los demás gatilleros salieron de la bodega para rendirse.

“Los muchachos les decían (a los soldados) que les perdonaran la vida. Entonces (los militares) les dijeron: ‘¿no que muy machitos, hijos de su puta madre?’... Todos salieron y definitivamente se rindieron”, refirió la supuesta testigo.

Agregó que los militares comenzaron a interrogar a los gatilleros. “Les preguntaban cómo se llamaban y los herían, no los mataban. Yo decía que no lo hicieran... y ellos decían que ‘esos perros no merecen vivir’... Luego los paraban en hilera y los mataban”.

La revista indicó que de acuerdo con un médico y el certificado de defunción, la menor de edad que falleció en esos hechos presentaba un tiro de gracia que le perforó el corazón y el pulmón.