En camionetas de lujo quedan huellas de los enfrentamientos

Destacan una Arcade negra y una RAM blanca; al interior de los vehículos, la mayoría sin placas, hay ropa ensangrentada, palos, documentos; tienen los vidrios rotos y marcas de bala.

Apatzingán

Los vehículos decomisados por la Policía Federal y el Ejército durante el desalojo del palacio municipal de Apatzingán retratan el par de enfrentamientos con civiles armados la madrugada del martes, que dejó como saldo nueve muertos.

Hay ropa —alguna con manchas de sangre—, palos y algunos documentos al interior de los automóviles ubicados en el corralón al que las autoridades federales se los llevaron, lo que desató el segundo enfrentamiento, con el mayor número de abatidos.

En su mayoría se trata de camionetas de lujo y sin placas, muchas de otras entidades y con una hoja pegada al frente con el número de la averiguación previa que la Procuraduría General de la República (PGR) inició por estos hechos.

Muchos vehículos tienen los vidrios rotos y marcas de bala; destacan las camionetas Arcade negra y RAM blanca, sí, esas donde algunos de los abatidos quedaron debajo, luego de que intentaran recuperar la veintena de vehículos decomisados.

Pero para Pablo y su padre, encargados desde hace años de este depósito de vehículos, la camioneta blanca modelo Lobo con logos de la Policía Rural es la que nunca olvidarán: a medio camino se quedó sin gasolina, se tuvieron que bajar los uniformados y empujarla, a ellos les dieron la indicación de seguir en otro auto y metros adelante escucharon las primeras detonaciones.

Después se desató la balacera, una más aquí en Apatzingán, recuerdan; hechos que para el comisionado de Seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo, se trató de una emboscada por parte de estas personas.

El mismo ex procurador del Estado de México aseguró que la mayoría de estas unidades tenían reporte de robo, y así lo certifica una persona que, a decir de los encargados del corralón, es un trabajador de la empresa llamada Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados (OCRA).

Entonces arribó un grupo de tres camionetas con elementos de la Policía Federal; los mandos saludan efusivamente a Pablo y su padre, se dirigen a una camioneta de la corporación policiaca estatal que tiene un par de impactos de balas en el parabrisas.

Dicen buscar un radio que quedó en la unidad luego del enfrentamiento. No lo encuentran y se retiran, regresan por la misma avenida Constitución de 1814, donde unas horas antes abatieron a ocho personas; hasta ayer todavía se encontraba el listón amarillo con la leyenda de precaución para restringir el paso.

En los videos presentados ayer por Castillo se observa cómo en el cruce con la calle Luis Moya, a las 7:46 de la mañana, unas 30 personas a bordo de ocho camionetas intentaron recuperar una decena de vehículos que eran trasladados en convoy por la Policía Federal al corralón municipal.

Las imágenes van de la mano con lo que uno de los uniformados confirma, que los civiles bajaron y corrieron hacia donde avanzaba el convoy y de inmediato regresaron a esconderse en sitios cercanos o a huir en las mismas camionetas.

Dos minutos y medio después, la acción se repite. Unos 10 civiles corren hacia donde está el convoy federal y después regresan corriendo. También recuerda que una camioneta verde, estacionada más adelante que el resto, se echa en reversa; en la caja lleva lo que parecen ser cuerpos. Esta acción la repite dos veces y todo acaba, por lo menos ese día.

Esa misma avenida llega hasta el palacio municipal de Apatzingán, el cual ya no se encuentra bajo el resguardo de ninguna fuerza federal, como horas después del desalojo que inició poco después de las 03:00 de la madrugada del martes pasado.

Ya solo hay algunos vidrios rotos en la fachada principal del edificio, donde quedó el cuerpo de una persona fallecida; se perciben algunas manchas de sangre, pero incluso el personal de la Tesorería tímidamente abre sus puertas para dar servicio.

El resto del inmueble está cerrado. En una pancarta en una de las esquinas se lee: “No queremos gobierno corrupto, puesto por quienes ocupaban este edificio gubernamental desde el pasado 24 de diciembre”.

Según el cura Gregorio López, conocido como Padre Goyo, eran integrantes de la organización criminal Los Viagras, quienes se encontraban al interior de esta alcaldía...