Cuando balas y desapariciones merodean a los ricos

Alrededor de 2 mil manifestantes, la mayoría de las clases alta y media, salieron a las calles portando veladoras, pancartas, globos y flores con el objetivo de crear “una conciencia social” sobre ...
Participantes muestran una pancarta para exigir que sea abatida la violencia en la entidad.
Participantes muestran una pancarta para exigir que sea abatida la violencia en la entidad. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

La broma la cuentan algunos de los oriundos de Guadalajara:

—La sociedad de aquí no es tapatía, es apatía...

Aluden a que los tapatíos no suelen participar masivamente en movilizaciones. Pero este sábado, alrededor de 2 mil personas decidieron salir a las calles y caminaron casi 4 kilómetros hasta la glorieta de La Minerva en lo que denominaron en las redes sociales #CaminataporlaPazGDL. Se trató de una protesta silenciosa, organizada por gente de clase alta y media alta de esta ciudad.

Todos iban vestidos de blanco. Algunos sostenían globos y flores del mismo color. Eran familias completas que en su ropa, calzado, lentes y gadgets de marca evidenciaban su elevada condición social. Padres y madres que llevaban a sus hijos adolescentes para “hacerles conciencia social”. Padres que empujaban modernas carriolas y madres que jalaban a sus diminutos perros. Algunos usaban sus sticks para hacer selfies panorámicas. Tapatíos que enarbolaban una enorme pancarta blanca con letras negras en las que se leía:

¿Transmito valores?

Aquí andaban marchando, porque las balas también merodean, palpan y estremecen ya a los ricos. Una madre, Aída, que trataba de someter las lágrimas necias que pretendían escurrir de sus ojos verdes, y que marchaba al frente del contingente, aceptaba hablar ante la cámara (cosa rara en estos días violentos de Jalisco):

—Es raro que salga a manifestarse la gente de clase alta... —se le decía.

—Hemos sido una familia jalisciense más víctima de la violencia. Mi hijo, quien fue seleccionado nacional de gimnasia artística, fue asesinado en enero pasado y eso nos ha hecho hacer conciencia de que la ciudadanía se tiene que unir y exigir a las autoridades para que cumplan con su primordial cometido, que es salvaguardar la seguridad de nuestros hijos, de nuestras familias y de todos nosotros como ciudadanos. Él iba a participar en los Juegos Panamericanos y aun estando en un ambiente sano como el deporte se vio alcanzado por la violencia que se vive en nuestra ciudad. Fue asesinado a las afueras de un restaurante-bar. Aun educando a nuestros hijos en valores y principios, eso no nos asegura que estamos salvaguardados de la delincuencia. Hay temor, hay inseguridad. Mi cometido de estar aquí es sembrar esa conciencia para que todos los hijos de todas las mamás que estamos aquí caminando regresen a casa y no pasen lo que pasó con el mío, Jaime Humberto Romero Morán, de 22 años. Aquí está su foto (la mamá mutilada de su hijo enarbola una pancarta con una foto del muchacho realizando por los aires una espectacular pirueta). Esto fue en enero y estamos esperando justicia…

Aída. Una mamá más sin hijo. Como esa otra señora que cuenta que en mayo del año pasado su hermano, abogado, fue desaparecido.

—Él no llevaba casos de narcos ni nada. Él simplemente desapareció, encontraron su coche y las autoridades no hacen nada. Es un dolor…

También, la dama mutilada de su hermano apenas contiene las lágrimas.

La marcha empezó a las 6 de la tarde y una hora después llegó a la glorieta de La Minerva. Ahí la gente colocó decenas de veladoras blancas, globos y flores. Y ahí se escuchó en grandes bocinas un audio con la voz de un niño, que provocó lágrimas en algunas jóvenes: 

“A mí me gustaría que hubiera paz en mi calle. Que mi papá me dejara ir solo a la tienda. Que cuando a mi hermana grande se le hace de noche al regresar, mi papá no se preocupara tanto. Que no me preguntaran cosas de mi nuevo vecino (alusión a narcos que se asientan en colonias pudientes). Que pudiéramos andar en bici en las calles…”.

Pero, terca, intimidante realidad: en la zona metropolitana este sábado hubo una jornada inusualmente violenta: ocho ejecutados durante el día.