“Descartamos una insurrección; la guerra no es contra el Estado”

La primera reunión de las "autodefensas" fue abarrotada por chilangos, únicamente Mireles y Mora vinieron de Michoacán.
Alejandro Solalinde llamó a barrer con funcionarios que no sirven.
Alejandro Solalinde llamó a barrer con funcionarios que no sirven. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

El líder de las autodefensas de Tepalcatepec, José Manuel Mireles, declaró que quienes aún no se institucionalizan en la Fuerza Rural de Michoacán están dispuestos a hacerlo, pero a través de una figura prevista en la Constitución, que es la Guardia Nacional. Para ello, propondrá ante el Congreso que se hagan las modificaciones legales pertinentes.

Durante el primer Encuentro Nacional de Autodefensas, que se llevó a cabo en el Polyforum Cultural Siqueiros, insistió en que no dejarán las armas hasta que todos los delincuentes sean desarmados.

Hipólito Mora, dirigente de las autodefensas de La Ruana, fue más moderado: le comentó a MILENIO que él y su gente pretender cumplir con los acuerdos pactados con el gobierno federal, y que piensan marchar "al lado de las instituciones".

El llamado señalaba que se trataría del Primer Encuentro Nacional de Autodefensas. Y todos los que estaban ahí, unas 500 personas, convocadas bajo la etiqueta, o el hashtag #YoSoyAutodefensa, decían y gritaban que sí, que son autodefensas, pero la realidad es que la mayoría eran chilangos, activistas de la llamada sociedad civil y solo dos de los ponentes, Mora y Mireles, eran oriundos de Michoacán.

Mora era el ganador en el aplausómetro. Su discurso se centraba en lo emocional, en el recuerdo de los horrores que sufrían los calentanos a manos del crimen organizado, pero eso sí, decía que el hecho de que lo hubieran encarcelado acusado de dos asesinatos y otros delitos (fue liberado por falta de pruebas) no lo doblegó, sino que lo hizo más fuerte. Él y sus hombres piensan seguir en su lucha en Michoacán y, de ser necesario, "en todo México".

Mireles, más estridente, aclaraba que no estaban haciendo un llamado a un levantamiento armado en México, sino a una "revolución de la consciencia", y apuntaba: "Nuestra guerra no es contra el Estado, ni siquiera contra los (gobiernos de los) estados en donde vivimos; nuestra guerra es contra el crimen organizado, contra la ausencia de justicia, contra la falta de seguridad pública. Son esas dos cosas nada más las que pedimos".

Entre los organizadores del encuentrose precisaba que todo lo que surja de estetipo de encuentros, como la creación del Frente Nacional de Autodefensas, debe ir encaminado por la vía pacífica, sin armas, solo a través de la organización de la sociedad civil.

Hubo momentos hilarantes. El Obispo Raúl Vera, que se ha dedicado a ayudar a las víctimas de la criminalidad en Coahuila, comentó que la violencia que se vive en el país no solo surge en los ámbitos delincuenciales, sino que proviene del Estado. "Junto a estos(los pillos del gobierno), El Chapo Guzmán es una hermana de la caridad", soltó.

También se fue por el lado pacífico: convocó a la solidaridad y a la movilización, pero no a la guerra: "Una revolución armada sería una locura", opinó.

Otro instante inusual lo protagonizó el padre Alejandro Solalinde, defensor de migrantes, quien de pronto sacó una escoba y llamó a limpiar el país, a barrer con los funcionarios que no sirven, ya que desde su perspectiva, la mayor parte de los gobiernos han sido penetrados por la corrupción. Eso sí, pidió realizarlo "sin armas, solo con el alma". Propuso, como acto simbólico, poner un distintivo verde en los hogares.

Luego de cinco horas, ahí andaban al final, lejos de barricadas y armas largas, Mora muy tranquilo y sonriente, repartiendo autógrafos y selfies a quien le pidiera; Mireles, él exaltado ante las cámaras, criticando severamente al comisionado Alfredo Castillo.