Familias de víctimas de asesino serial, sin justicia

Filiberto Hernández tiene 45 años de edad actualmente, es exmilitar, instructor de karate y maestro de catecismo, es acusado de hacer un infierno de Tamuín y ser un asesino serial.

Ciudad Valles

Del 2010 al 2014, habitantes de Tamuin vivieron en la zozobra y el terror por la extraña desaparición de adolescentes en la localidad. Una a una, tres jovencitas, una niña de nueve años y una joven de 32 ya no regresaron a casa.

Llegó a pensarse que era una banda de robachicos, que tratantes de blancas se las llevaban para prostituirlas, o que eran reclutadas por la delincuencia organizada, pues en ese tiempo se vivía la más cruenta época violenta en esta zona.

El jueves 3 de julio del 2014, y gracias también a las investigaciones que por su propia cuenta llevaron a cabo familiares de la última víctima, la Policía Ministerial logró aprehender a Filiberto Hernández Martínez de 43 años de edad, ex militar, instructor de karate y maestro de catecismo. Fue detenido por portación de arma blanca, pero confesó haber privado de la libertad, violado y estrangulado a las cinco mujeres.

A dos años y dos meses de su aprehensión, los deudos se dieron cuenta que su defensa sigue aportando pruebas, que en diciembre se le dio auto de libertad por uno de los casos porque el juez determinó inconsistencias en su detención y que alegó haber sido torturado para confesarse culpable.

Un proceso le favorece

El caso por el que se le dictó auto de libertad fue por el de Sandra Martínez Campuzano, desaparecida cuando tenía 13 años, el 24 de mayo del 2011 y encontrada el 11 de junio del mismo año, entre unos cañaverales cerca del ejido Santa Elena. Había sido violada, estrangulada, y asfixiada con una bolsa roja que tenía aún cuando su cuerpo putrefacto fue encontrado.

El 7 de abril del 2015 f ue llevado del penal de Ciudad Valles al Centro Federal de Readaptación Social número 14 de Gómez Palacio, Durango donde se encuentra actualmente porque los otros procesos jurídicos aún siguen.

Sandra Campuzano Nava, mamá de Sandra sufrió no solo la desaparición y muerte de su hija sino la indolencia de las autoridades. La denuncia no se le recibieron de inmediato, y los policías, el agente del Ministerio Público, el alcalde y el subprocurador en vez de ayudarla se burlaban de ella y decían que su hija seguramente se había ido con el novio.

"Se le dictó auto de libertad el 11 de diciembre del 2015 y nadie me notificó, si no es porque vengo al juzgado no me entero. Está absuelto porque no aportaron nada de investigaciones ni pruebas a mi favor, ¿entonces ese expediente de casi un metro de altura qué contiene?

Familiares temen que termine en libertad

Los familiares de las otras víctimas están temerosos que el feminicida quede libre. Con frustración lamentan que en su momento aportaron pruebas y las autoridades no se las consideraron, desde un inicio se dieron cuenta de las inconsistencias pero jamás pensaron que el sujeto sería absuelto por uno de los casos y peor aún, que los suyos también estén en riesgo.