Para los adictos, cortes especiales en vez de cárcel

La intención es someterlos a tratamiento para evitar que convivan con delincuentes más peligrosos, como secuestradores.

México

Ante el fracaso del sistema penitenciario en el país, el gobierno federal busca evitar que quienes cometieron algún delito menor bajo los efectos de las drogas o el alcohol lleguen a las cárceles a convivir con asesinos, violadores y secuestradores.

Por ello, este año cinco estados contarán con Tribunales de Tratamiento de Adicciones que les permitirán enfrentar sus procesos legales en libertad, al mismo tiempo de recibir medicación y terapia psicológica.

Con base en el modelo de las Cortes de Drogas que funcionan en Canadá, Estados Unidos, Chile y Colombia, la Secretaría de Gobernación, a través de su Programa Nacional de Prevención, lanzará este año un plan piloto en el Estado de México, Chihuahua y Durango —con el modelo que opera en Nuevo León desde 2009 y que arrancó en días recientes en Morelos— el cual permite que primodelincuentes responsables de infracciones como violencia doméstica y lesiones asociados al consumo de drogas legales o ilegales puedan obtener su libertad a cambio de inscribirse a un tratamiento.

El director del Programa Nacional de Prevención, Xiuh Tenorio, destacó que este modelo —que desde 2009 se aplica en Nuevo León— demuestra una efectividad de 90 por ciento para evitar la reincidencia en quienes son tratados.

Calculó que cuando en el país opere el nuevo sistema de justicia penal, unos 12 mil presos enfrentarán su proceso en libertad, al tiempo que recibirán tratamiento.

Así, en lugar de compartir espacios en prisiones con violadores, secuestradores u homicidas durante cinco u ocho años, los responsables de lesiones o violencia doméstica estarán durante seis meses en tratamiento para superar su adicción.

“Las cárceles no están dando resultado. Entonces, lo que tenemos que empezar a separar es quiénes tienen el perfil de delincuentes que son los que realmente deben estar en prisión, como son secuestradores, violadores, homicidas. Y a quienes han cometido una falta no grave, darles alternativas más eficientes y menos costosas social y económicamente”, señaló Tenorio.

“Esta administración, más que ver en la reclusión una alternativa, está viéndola como la última opción. O sea, la cárcel ha demostrado no ser eficiente para readaptar prácticamente a ninguna persona y, en ese sentido, tenemos que buscar  alternativas más eficientes y, sobre todo, que nos permitan cumplir con mucho mejor resultado este anhelo de readaptar a la sociedad a quienes han cometido faltas no graves”, agregó.

Apuntó que los Tribunales de Tratamiento de Adicciones van de la mano con el nuevo modelo adversarial de los juicios orales, cuya implementación está a cargo de María de los Ángeles Fromow, titular de la Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal.

Reiteró que el gobierno no pretende castigar el consumo de drogas, sino los delitos de una manera alternativa, específicamente a quien violó la ley bajo el influjo de alguna droga.

“La cárcel no está siendo una opción y menos para este perfil de delincuentes; lo que menos queremos es que se mezclen con secuestradores, con homicidas, violadores y otros patrones delictivos, pues sabemos que a lo único que entran es a hacer redes en las prisiones”, explicó Tenorio.

Los participantes del programa de Tribunal de Tratamiento de Adicciones reciben la suspensión de su proceso legal y acuden a una terapia obligatoria, supervisada por un juez. En caso de interrumpirlo, se reactiva la orden de aprehensión “para que no se le olvide que su alternativa es someterse al tratamiento o la cárcel”.



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