Explota 'tanque' a un niño de 10 años

Ocurrió en el ejido Santo Niño de Francisco I. Madero. Su familia no le había dado dinero para comprarlos precisamente para evitar un accidente. Pero sus amigos traían pirotecnia al por mayor.

Torreón, Coahuila

Mal comenzó el año para la familia de Robson Emiliano, quienes viven en el ejido Santo Niño de Francisco I. Madero. Al menor de diez años, le explotó un "tanque" en la mano izquierda.

Tras levantarse y desayunar el clásico recalentado en la casa de esta familia, el niño salió a jugar con los vecinos. "A nosotros no nos gusta darle dinero para comprar palomas, por que son muy peligrosas", aseguró su hermana mayor.

Pero los que sí traían palomas, cohetes y demás, eran algunos niños del ejido con los que Robson estaba jugando.

"Muchos niños les lloran a los papás para que les compren las palomas. Ponemos de ejemplo a Robson, que gracias a Dios no le pasó nada más grave, pero son cosas muy peligrosas", dijo la madre del niño.

En un momento dado, el menor tomó uno de los llamados "tanques" para aventarlo. Pero no alcanzó a hacerlo y el artefacto le explotó en la mano, causándole quemaduras y heridas diversas.

También presentaba una lesión en la cara, menor, pero a consecuencia del estallido. De inmediato la familia se trasladó a Cruz Roja para que le brindaran primeros auxilios.

Fueron recibidos, pero al contar únicamente con personal de enfermería la institución, al ser valorada la herida de Robson, recomendaron que sería mejor llevar al menor al médico.

La mano del niño iba quemada, negra completamente y con una ampolla. También iba sangrando por que se le reventaron los dedos, sobre todo el medio.

Se dirigieron al Hospital General en donde tras hacer la respectiva limpieza, se le comenzaron a administrar medicamentos para el dolor y la inflamación.

También fue necesario aplicar varios puntos de sutura en los dedos reventados. Mientras era curado, Robson Emiliano lloraba no solo de dolor, sino por el tremendo susto que se llevó el y de pasada su familia.

Por fortuna, su mano no está en riesgo de perderse. Sin embargo, se espera que la lesión evolucione para ver si quedarán secuelas de este accidente que como todos, pudo ser prevenido.

"Muchos niños les lloran a los papás para que les compren las palomas. Ponemos de ejemplo a Robson, que gracias a Dios no le pasó nada más grave, pero son cosas muy peligrosas. Ojalá los papás ya no anden comprándoles de eso a los niños", dijo su mamá, un poco más tranquila ya tras el accidente.