Del cautiverio a las Grandes Ligas

Después de cinco intentos de dejar Cuba, Yasiel Puig llegó a QRoo donde estuvo confinado mientras pagaban por su libertad; la odisea involucra tráfico de personas y grupo delictivo: Los Zetas.
El jardinero central de los Dodgers, de 23 años, porta el número 66.
El jardinero central de los Dodgers, de 23 años, porta el número 66. (Gary Vázquez/Reuters)

México

El tres de junio de 2013, el cubano Yasiel Puig debutó en las ligas mayores; con el dorsal 66 fue el primero en el turno al bate en un juego contra los Padres de San Diego. Esa tarde conectó dos cuadrangulares e impulsó cinco carreras. La potencia de su brazo derecho conquistó de inmediato a los seguidores del equipo.

Justo un año antes, Yasiel Puig acababa de escapar de Cuba y estaba privado de su libertad en Isla Mujeres por los hombres que lo ayudaron a dejar la isla y que esperaban que alguien pagara por la liberación del potencial beisbolista. Paradójicamente, semanas atrás, uno de los captores de apodo “El Joven”, fue privado de su libertad por una célula de Los Zetas según da cuenta una publicación en Los Angeles Magazine.

El artículo titulado “Escape de Cuba: el viaje nunca antes contado de Yasiel Puig a Los Dodgers”, narra que Puig pasó un mes en Quintana Roo mientras sus contactos en Estados Unidos pagaban los costos del escape de Cuba.

La negociación en la que Puig estaba envuelto, inició en 2011. El intermediario era su amigo el boxeador Yunior Despaigne, y el interesado en colocar al pelotero cubano en las ligas mayores de beisbol era Raúl Pacheco, un reparador de aires acondicionados que vivía en Miami.

Como parte de la negociación, Puig habría recibido dinero de Pacheco para financiar su salida de Cuba. Cuatro intentos fueron fallido según refiere el artículo: en 2011 Puig fue detenido por la policía junto a Despaigne, en la segunda ocasión el barco no llegó, en la tercera fue cateada la vivienda de Yunior, y la cuarta vez fue en abril de 2012, cuando la Guardia Costera detectó la embarcación en que viajaba al pasar cerca de Hatí.

Después de esto, la ruta de Puig para dejar Cuba apuntaba hacia la Península de Yucatán. En el quinto y último intento Puig abordó una embarcación dirigida por un cubano: Yandrys León, de apodo “Leo”, quien ya era buscado por autoridades estadunidenses por extorsionar a una familia con 40 mil dólares a cambio de liberar a un migrante que mantenía cautivo.

La negociación con Leo correspondía al 20 por ciento del contrato que Puig firmaría con algún equipo de ligas mayores. La cifra se estimaba en 250 mil dólares. En la operación para sacar al beisbolista de la isla también participó Tomás Vélez Valdivia de 40 años conocido como “Tomasito”, y su hermano Ricardo: El Joven, a quien Los Zetas habían secuestrado por cruzar el territorio de este grupo delictivo.

“El Joven” consiguió su libertad tras un pago, pero un dedo le fue amputado. En Isla Mujeres, Quintana Roo, Puig estaba bajo la vigilancia de éste grupo que antes lidió con Los Zetas.

“Confinado a una habitación de la esquina al final de un deslucido patio con forma de herradura, no podía hacer más que esperar y aferrarse a sus esperanzas mientras evaluaban su valor y compraban su libertad. No había nada personal en la transacción, ningún ser amado que se comprometiera a pagar lo que fuera”, cita el artículo.

El pago por sacar a Puig de la isla demoró un mes.

“Los días se convirtieron en semanas. Atascados en ese basurero que llamaban motel”, refiere el artículo. El grupo que sacó a Puig de la isla comenzó a presionar para recibir su pago.

El texto firmado por Jesse Katz, menciona que la liberación de Puig fue subiendo de precio hasta llegar a los 500 mil dólares. Tras el pago, el beisbolista viajó a la Ciudad de México en donde se reunió con promotores. Semanas más tarde, el cubano de 23 años ya estaba en Estados Unidos firmando un contrato con Los Ángeles Dodgers.