CRÓNICA | POR BLANCA VALADEZ

Velorio de don Goyo, periodista muerto en Veracruz

La misa y sepelio fueron sencillos, como lo era el estilo de vida del reportero de la fuente policiaca; luego de poner las lápidas y sellar la tumba del reportero los hijos exigieron justicia para su padre.

Sepultan a reportero de Veracruz
Sepultan a reportero de Veracruz (Blanca Valadez)

Villa de Allende

“No se lleven a mi papi. Va a despertar y abrazarme”, se aferraba Suemy Aremi al féretro caoba del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, cuando el servicio funerario del Panteón Villa de Allende se disponía a enterrarlo.

La misa y sepelio fueron sencillos, como lo era el estilo de vida del reportero de la fuente policiaca. Habitaba en una casa con techo y puertas de láminas, piso de tierra y polvo, sin drenaje, incluso, para llegar a la colonia Fonhapo es preciso cruzar el rio en una lancha por tratarse de una zona rural de difícil acceso y donde se concentra parte de la población en situación de pobreza.

La ceremonia se llevo a cabo pasadas de las 16.30 horas del miércoles. Luego de poner las lápidas y sellar la tumba. Suemy, como sus seis hermanos, exigieron justicia hacia su padre, el periodista de 42 años de edad, quien fue secuestrado el pasado 5 de febrero y cuyo cuerpo fue localizado por elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado este martes en una fosa clandestina, en Choapas, junto con otra dos personas.

Hubo pocas ofrendas florales. Se observaba una mata y su retrato en alto. Sus hijos Sandy Bell y Luis Alberto, así como Carmela Hernández Osorio, la viuda, exigieron "esclarecer el homicidio y dejar de difundir que se trató de un pleito vecinal con la propietaria del Bar El Palmar, cuya dueña Teresa de Jesús Hernández Cruz".

“Mi padre fue asesinado por difundir los secuestros que se han registrado en  Villa de Allende (municipio de Coatzacoalco) y en especial del secuestro de migrantes por parte de Teresa de Jesús Hernández Cruz, quien después de la publicación lo amenazó con asesinarlo”, señaló Luis Alberto, tras referir que falta por detener a otros dos cómplices.

Carmela Hernández, viuda del reportero de NotiSur, recordó que “Goyo”, como lo llamaban sus amigos y 10 nietos, acudió tres meses atrás a levantar un acta por amenazas ante las autoridades. “Citaron a a Teresa de Jesús Hernández a declarar pero salió burlándose”.

También comentó que el martes la engañaron. “Recibí una llamada de que habían encontraron vivo a mi esposo pero después me enteré que lo habían asesinado: no sé si lo torturaron, no sé qué le hicieron”.

La casa de Gregorio Jiménez de la Cruz quedó desierta debido a que durante toda la tarde elementos de la policía ayudaron a trasladar las pertenencias de la familia a un lugar seguro ante posibles represalias. Sólo quedaron algunos libros, notas que publicaba, entre estas la del Bar El Palmar, ubicado justo frente a la casa del periodista.

La familia veló durante  la madrugada del miércoles en su hogar a Gregorio. El cuerpo les fue entregado del forense pasadas de las 11 de la noche del martes sin darles explicación ni detalles de cómo fue su muerte.