Liberan a último policía de la UPOEG acusado de secuestro

Después de abandonar el penal de Chilpancingo, Maximino Moreno Acuña, denunció que desde el momento de su detención fue torturado por los elementos de la policía ministerial que lo detuvieron.

Chilpancingo

Los ocho policías ciudadanos incorporados a la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero (UPOEG) que el pasado viernes fueron detenidos por la supuesta comisión de un secuestro, abandonaron el penal de Chilpancingo.

El último en hacerlo fue Maximino Moreno Acuña quien denunció que fue víctima de tortura por parte de los policías ministeriales que lo aprehendieron.

La noche del viernes 13 de junio, ocho elementos de la UPOEG fueron detenidos en Acapulco al ser acusados del secuestro de una joven en la comunidad de Mazatlán, municipio de Chilpancingo.

La dirigencia de la UPOEG sostiene que la detenida era la encargada de cobrar las cuotas que el crimen organizado imponía en la localidad de referencia.

Por falta de pruebas, siete integrantes de la PC recuperaron su libertad la noche del miércoles, en tanto que a Moreno Acuña se le reclasificó el delito de secuestro por privación ilegal de la libertad, lo que le permitió salir de prisión por medio del pago de una fianza.

El abogado de la UPOEG, Manuel Quintero Díaz explicó que la libertad se otorgó por falta de pruebas, ya que no se corroboró el delito del que se les acusaba.

El último policía ciudadano en abandonar el penal fue Maximimo Moreno, quien denunció que fue víctima de tortura por parte de los ministeriales desde el momento en que se registró la captura.

Los golpes iniciaron desde el momento en que lo subieron al vehículo que lo trasladó de Las Cruces hacia las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), donde ya lo esperaban más ministeriales que le pusieron bolsas de plástico en la cabeza para darle la sensación de ahogo.

Aseveró que los ministeriales lo enredaron con tablas sostenidas por vendas, lo golpearon al grado de provocarle dos fisuras en las costillas, le taparon los ojos, lo maniataron y le pusieron una toalla sanitaria mojada en la nariz y en la boca un trapo para que no pudiera respirar.

Fue hasta el sábado a las 22:00 horas cuando pudo hablar con su hermana, a quien le pidió que hiciera pública su situación para que la sociedad se enterara de lo que él y sus compañeros pasaban en prisión.

Dijo que las autoridades en ningún momento le mostraron la orden de aprehensión emitida por un juez.

Explicó que los policías lo llevaron a la Cruz Roja la tarde del sábado 14 para que fuera atendido por la gravedad en que se encontraba debido a los golpes recibidos.

Ahí una doctora después de hablar en privado con los ministeriales, se negó a sacarle una radiografía y solo le recetó pastillas para el dolor.

Manuel Quintero, abogado de Moreno Acuña quien explicó que a diferencia de los otros siete policías comunitarios, su defendido obtuvo la libertad condicional, por lo que cada viernes viajará a Chilpancingo para firmar.

Pese a todo, Moreno Acuña dijo que seguirá colaborando como Policía Ciudadano de la UPOEG.