“Traumatismo profundo de tórax”, evidencia necropsia

El informe pericial confirma que el docente jubilado y activista de la CETEG no falleció por fractura de cráneo luego del enfrentamiento con los policías federales.

México

En la necropsia del maestro jubilado Claudio Castillo Peña (de la cual MILENIO tiene una copia), quien falleció el martes pasado durante un enfrentamiento entre policías federales y activistas, se establece que el hombre (de 65 años) falleció de “traumatismo profundo de tórax”: su cadáver tiene fracturas en diez costillas del lado izquierdo (de la segunda a la onceava), y fracturas en ocho del lado derecho (de la tercera a la décima).

Eso afectó su respiración. “Pulmones contundidos y perforados”, lo mismo que el hígado (“levemente lacerado y contundido”) y el colon (“contundido y hemorrágico”).       

En la necropsia también se asienta que el cadáver del maestro no tiene fractura de cráneo. En el documento, en su apartado denominado “Conclusiones”, se lee:

“1.- CRONOTANATODIAGNÓSTICO: De acuerdo con las características tanatosemiológicas establecemos un tiempo de muerte de 6 a 7 horas, aproximadamente, al inicio de la necropsia de ley. Se inició a las 09:50 horas del 25 de febrero de 2015.

“2.- CAUSA DE MUERTE DE DESCONOCIDO (en ese momento el perito médico forense, doctor Aristeo Ramírez Jaimes, con cédula profesional 1883054, no tenía confirmada la identidad del profesor), FALLECIÓ DE: TRAUMATISMO PROFUNDO DE TÓRAX.

“3.- Se anexan ilustraciones fotográficas”.

De acuerdo con el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, aparentemente el maestro murió como consecuencia del atropellamiento de un autobús que, durante sus protestas, los maestros de la Ceteg lanzaron contra policías federales, y que después condujeron en reversa alrededor de 100 metros, justo hacia donde se ubicaba el profesor.

El miércoles pasado, el comisionado expresó que el maestro jubilado no falleció a consecuencia de golpes durante el enfrentamiento de policías y maestros, como afirmó el secretario de Gobierno de Guerrero, David Cienfuegos Salgado. Los maestros de la CETEG coinciden con el funcionario guerrerense, afirman que el hombre murió golpeado, pero en el documento en poder de MILENIO se establece otra cosa…

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En el dictamen de necropsia, integrado a la averiguación previa TAB/GAR/01/0061/2015 y el expediente del Servicio Médico Forense (Semefo) marcado con el número 0143/2015, del distrito judicial Tabares-Garita, radicado en Acapulco, se señala que las labores para determinar la muerte del maestro, ordenadas por el agente del ministerio público del fuero común, José Carlos Chávez Gutiérrez, se realizaron en la plancha número uno del forense.

Ahí, “amortajado con sábana blanca”, en calidad de desconocido, fue a dar el cuerpo del hombre de la Tierra Caliente de Guerrero, el ex maestro de primaria, fundador de la CETEG y egresado de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Castillo Peña, quien vivía en Acapulco y se había retirado de las aulas desde hace 15 años, estaba casado con una maestra jubilada y tenía dos hijas.

Era originario de Tanganhuato (pequeño poblado de tres mil habitantes), del municipio guerrerense de Pungarabato, donde sus familiares decidieron velarlo y enterrarlo. El hombre usaba un bastón porque padeció poliomielitis.

Luego de consignar la descripción del cadáver (1.60 metros de estatura, piel color moreno claro, cabello entre cano y lacio, etcétera), la necropsia detalla que el difunto tiene signos de haber padecido esa enfermedad:

“OTROS HALLAZGOS: Se observó deformidad de miembro inferior derecho, probablemente por secuelas de poliomielitis”.

Luego da cuenta de tres “lesiones externas” (“tres zonas de equimosis de color violáceas oscuras”), en las siguientes partes del cuerpo: de 15 por 9 centímetros en el brazo y hombro izquierdos; de 23 por 18 centímetros, en la parte derecha del abdomen; de 12 por 9 centímetros en el brazo derecho.

Se anota que el cuerpo tenía una cicatriz en el lado izquierdo del tórax, “una herida quirúrgica de las que se estilan para sello de agua o drenaciones de cavidad.

La necropsia también asienta hallazgos de lesiones en la cabeza. Se detallan en el apartado nombrado “LESIONES INTERNAS AL ABRIR LAS GRANDES CAVIDADES”, en el área correspondiente a “CRÁNEO”, y ahí se señala que no hay datos de fractura, aunque sí de un edema cerebral:

“Se observó leve infiltrado hemático pericraneano en la región occipital del lado izquierdo sin trazos fracturarios de piso ni de bóveda, el encéfalo levemente hemorrágico a nivel subaracnoideo y subdural en sus lóbulos frontal y temporal del lazo izquierdo, y datos macroscópicos de edema cerebral, al corte con salida de sangre negruzca”. 

(Con información de: Alejandra Arteaga)



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