'Templarios' pretendían cobrar "impuesto" a tacos

Juana Reyes no dudó en sumarse a las autodefensas que desterraron a delincuentes, que no solo cobraban derecho de piso, también extorsionaban, violaban y mataban con absoluta impunidad.
"La comandante Juanita" se muestra orgullosa de lo conseguido en Tepalcatepec.
"La comandante Juanita" se muestra orgullosa de lo conseguido en Tepalcatepec. (Mónica González)

Michoacán

En 2013 Los caballeros templarios pretendían cobrarle un peso por cada taco de birria que vendiera en el centro de Tepalcatepec. No llegó el día del primer pago cuando ese municipio de la tierra caliente tomó las armas contra el grupo criminal. Juana Reyes no dudó en sumarse al grupo de autodefensa que desterró a los delincuentes, que no solo cobraban derecho de piso, también extorsionaban, violaban y mataban con absoluta impunidad.

Dos años después, Juana Reyes no solo dejó las autodefensas, también la Fuerza Rural a la que se inscribió, pero desistió casi de inmediato para dedicarse a echar a andar una cooperativa de producción de queso. Al mismo tiempo integró el Consejo de Tepalcatepec, formado por 50 personas que deciden sobre su municipio.

Conocida como la comandanta Juanita, asegura que aunque hay fotografías en las que aparece con el uniforme de la Fuerza Rural, su registro fue un error. “Hicimos los primeros trámites, pero nunca estuve dada de alta. No estoy registrada, nomás la pura foto”, dijo.

Asegura que a diferencia de otras zonas de la Tierra Caliente, donde aún hay conflictos, Tepalcatepec es un ejemplo de que sí se puede desterrar a los templarios que por más de 12 años amenazaron a su comunidad.

“Aquí nos levantamos en armas, pero sí hubo beneficios, aquí la gente va a trabajar y ya no hay cobro de piso, ya reciben su pago justo. Pensarlo antes, todavía hace un año, ni lo soñábamos”.

Recuerda que el primer año, ya con los ciudadanos levantados en armas, “fue de terror”, porque se defendían solos, pero para 2014, cuando el gobierno federal implementó el Plan Michoacán, lo complicado fue entender que “no podíamos ser ilegales y andar con armas, lograr acuerdos con el gobierno, porque había quienes no querían pactar con el gobierno, pero por eso en otros municipios están como están”.

Es así como explica la razón de los conflictos en La Ruana, Apatzingán o La Mira en Lázaro Cárdenas. “Los líderes deben saber manejar a la gente, pero para beneficio propio, no para beneficios personales. Cada pueblo debe decidir, no los líderes de otros lugares. Nosotros no podemos ir a Apatzingán a decidir. Hay intereses diferentes y no van a poder ponerse de acuerdo”.

Pese a las 11 muertes en La Ruana y los líderes, Hipólito Mora y Luis Antonio Torres, El Americano, en la cárcel, además del grupo de Los Viagra queriendo tomar control de Apatzingán, Reyes confía en que Tierra Caliente puede recuperar la tranquilidad.

“Tarde o temprano se van a acomodar, luchamos por que no hubiera caballeros templarios, que no hubiera extorsiones ni cuotas y ya se acabó eso, por eso podemos decir que ya se ganó, aquí en Tepalcatepec tengo libertad, ya nadie me vigila.”

Recuerda que hace dos años, en enero intentó abrir una taquería, pero un día llegó un hombre.

“Fue una rabia infinita la que sentí, quería cobrarme por taco, un peso por cada uno. ¿Y cómo vas a saber cuántos tacos vendo si ni yo lo sé?, le dije cuando me llevaron a una reunión con todos los taqueros de pueblo. Ahí nos dijeron que le íbamos a dejar un peso por cada kilo de carne al carnicero.  Cada carnicero les va a regalar dos mandiles y su gorra y así sabremos quién les vende la carne. No alcancé a pagarles ni un peso.”

Reyes fue la encargada de reunir a los habitantes de Tepalcatepec aquel 24 de febrero de 2013 para que sacaran sus armas para defenderse. Desde la plaza principal del pueblo, tomó el megáfono para dirigir el mensaje que cambió el destino de Tepalcatepec.

Ella fue la encargada de organizar las despensas que les llevaban a las autodefensas. Además se convirtió en vocera del movimiento. “Fue un año de terror, porque cada que salían teníamos miedo de que no volvieran”.

Ingeniera agrónoma de profesión, el año pasado decidió registrarse ante la Secretaría de Agricultura para recibir recursos para su cooperativa que en marzo próximo estará en posibilidades de dar empleo a sus 12 socias y a otras cinco personas. En etapa de producción habrá 15 más que se beneficiarán de la productora rural.

Durante un año no habrá ganancias para las socias de la fábrica artesanal Tepemich, porque se requieren al menos cinco meses para madurar el queso.

Hace ocho años, Reyes intentó echar a andar su quesera, pero no tuvo dinero para hacerlo. Además, la presencia del crimen organizado dificultaba hasta los apoyos gubernamentales. “Ellos decían quién sí y quién no. Soñar que Tepalcatepec recibiera apoyos no se esperaba jamás”.