Tamaulipas: solo 19 detenidos por 'ordeña' de gasolina

Este delito ya reporta más ganancias a la delincuencia organizada que el secuestro de migrantes; empresarios alertan del robo masivo de tráileres.

Tamaulipas

Robar a Pemex en Tamaulipas ha resultado tan sencillo como rentable: en cinco años, pese a que se han encontrado más de mil 400 tomas clandestinas en gasolinoductos del estado, solo se ha aprehendido a 19 personas por el delito de robo de combustible. En lo que va de 2014 no hay registro de aprehensiones.

Cifras de la PGR liberadas vía la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental revelan qué tan impune queda en Tamaulipas el robo de combustible, castigado por el Código Penal Federal hasta con 10 años de prisión.

Hasta marzo pasado, Guanajuato llevaba 14 consignaciones, pero en Tamaulipas la PGR no reportó denuncias de tomas clandestinas ni detenidos por ese delito, que reporta ganancias hasta de 3 mil 500 millones de pesos al año.

“Tenemos que soltar a la mayoría de ordeñadores. El año pasado se nos fueron varios en Tamaulipas”, señaló un funcionario de Pemex, quien pidió no ser identificado.

Las detenciones siguen estables o bajan, pero la venta de combustible ilegal en Tamaulipas entró a un proceso de crecimiento que lo ha llevado a generar más ganancias que el secuestro de migrantes y casi tanto como la exportación de drogas.

En menos de seis años, desde que inició la ordeña de ductos en Tamaulipas en 2008, la distribución de gasolina robada pasó de la guachicolera improvisada al autotanque de miles de litros —y a distribuirlo en un mayor número de puntos del estado.

A punta de amenazas —según denuncian empresarios—, organizaciones criminales han reemplazado a Pemex en el abastecimiento de estaciones de servicio tamaulipecas, a las que alimentan con miles de barriles ordeñados de Magna y Premium a cinco pesos el litro. La ganancia adicional está en la reventa: obligan a los gasolineros a revenderlas al público a su precio oficial, de 12.77 y 13.45 pesos, respectivamente.

El diferencial, varios pesos por litro, va a los bolsillos de las organizaciones criminales. Junto con las ventas callejeras, es un río de ingresos hasta de 264 millones de dólares al año para el crimen organizado, que estaría ganando más del pastel energético que del secuestro de migrantes, calculado por organizaciones no gubernamentales en 50 millones de dólares anuales. Solo la exportación de drogas, calculada por Estados Unidos en 350 millones de dólares al año, lo superaría.

En la segunda parte de la investigación en torno al mercado ilícito de la gasolina en Tamaulipas —basada en datos recabados en áreas de seguridad, denuncias en redes sociales, documentos de Pemex y entrevistas con empresarios del ramo— se aborda cómo la ordeña de gasolinoductos en Tamaulipas creció tanto que genera distintos fenómenos económicos difíciles de explicar. A la vez ha permitido que la venta de combustible robado se masifique.

Las denuncias apuntan a que de vender litros en panaderas y guachicoleras callejeras flamables, que recurrentemente se incendian en la vía pública (entre 2013 y 2014 los bomberos de Reynosa y Matamoros atendieron siete incendios de gasolineras clandestinas), la delincuencia organizada se graduó en una escala superior y más segura: la comercialización en masa mediante autotanques robados.

En consecuencia, el robo de salchichas, como se conoce a los tráileres que transportan gases o líquidos y que ahora son reconvertidos para llevar miles de litros de gasolina ordeñada, es un problema casi semanal en las carreteras tamaulipecas. La cantidad de camiones perdidos tiene a los empresarios en crisis.

“Nuestro problema comenzó este año. Es un patrón: se han robado 22 tráileres vacíos. Y es un problema, porque si bien no es un hecho aislado, porque sucede también en el centro del país o en el DF, allá nos está ocasionando un problema logístico. Nos están robando más rápido de lo que podemos reponerlos”, admitió Octavio Pérez Salazar, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas).

El mercado negro de gasolina “es un negocio alterno que desarrollaron los grupos delincuenciales que operan ahí”, señaló.

Detalló que han sido tantos los vehículos robados en 2014 que las empresas gaseras se niegan a acudir a las terminales de Pemex de Burgos. Casi todas las semanas se pierde un autotanque, generalmente en las inmediaciones de Reynosa y Matamoros, donde está el mayor número de tomas clandestinas en gasolinoductos.

A finales de mayo, en un encuentro en Gobernación, la Amexgas amenazó con suspender la distribución de gas LP en el estado, por lo que el gobierno federal se comprometió a incrementar la seguridad carretera. Sin embargo, la logística para proteger a cientos de camiones —entre tantas tareas de seguridad pendientes— se presenta como otro reto más en un estado afectado por la violencia en distintos niveles.

“El problema es que nadie está buscando nuestros camiones”, recalcó Pérez. Pero de vez en vez aparecen, ya sea abandonados o en lotes de autos usados; a veces con logotipos de Pemex. Todo indica que forman parte del extremo sofisticado del mercado negro: abastecen a gasolineras.

VENDER O MORIR

Octubre de 2010: José Felipe García, empresario gasolinero, es secuestrado cerca de San Fernando. Noviembre de 2013: el ex presidente de la Asociación de Concesionarios de Estaciones de Servicio y Gasolineras de Reynosa, Raúl Guajardo, es plagiado. A principios de año, otro dueño empresario fue secuestrado en Reynosa. Esos son algunos casos. Otros no han sido reportados.

Para los industriales de este ramo, la oferta llega a ser irrebatible: plata o plomo. Se les exige adquirir Magna y Premium robada para revenderla, según denunció la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo. En Tamaulipas esto tiene proporciones mayores al resto del país.

En este entorno de amenazas y secuestros se ha presentado un extraño fenómeno: la multiplicación de gasolineras. Pese a que cifras oficiales de Pemex apuntan a que la venta de combustible se ha colapsado en ese estado en los últimos seis años debido a la ordeña (MILENIO, 16/06/2014), el número de estaciones de servicio se triplicó, algo que rompe con las tendencias nacionales y que, se sospecha en áreas de seguridad nacional, se debe a que el crimen organizado fundó sus empresas.

Pero al mismo tiempo, en este entorno de amenazas y secuestros se ha presentado un extraño fenómeno: la multiplicación de gasolineras. Pese a que todas las cifras oficiales de PEMEX apuntan a que la venta oficial de combustible se ha colapsado en ese estado en los últimos 6 años debido a la ordeña y el control del que se ha hecho el crimen organizado de parte del mercado (MILENIO 16/06/2014), el número de estaciones de servicio en Tamaulipas se ha triplicado, algo que rompe por completo con todas las tendencias nacionales y que, se sospecha en áreas de seguridad nacional, tiene que ver con el hecho de que el crimen organizado ha decidido fundar sus propias empresas.

Tamaulipas es ya la capital nacional de las gasolineras. Aunque parezca que ya no es negocio, cada vez aparecen más franquicias: en 2000, Reynosa tenía 34. Para 2005 eran 64. En 2010 pasó a 93. Para 2014 ya eran 119. Lo mismo ocurrió en Victoria, Matamoros o Laredo en el mismo lapso.

Hoy, Reynosa, Victoria, Nuevo Laredo y Matamoros, que juntas no suman una población superior a un millón 800 mil personas -y que sólo tienen un millón de vehículos registrados-, tienen en conjunto casi tantas gasolineras como el Distrito Federal, que con sus 9 millones de habitantes tiene cinco veces más automotores en sus calles y concentra el diez por ciento del parque vehicular del país, de acuerdo a datos del INEGI.

Si se le compara con más datos de ese instituto, la estadística oficial de sucursales de Pemex arroja otros puntos llamativos: Ecatepec, Tlalnepantla y Naucalpan, con tres millones 163 mil habitantes, tienen menos gasolineras que Reynosa y Matamoros. Incluso, en estas últimas dos ciudades, hay ya más estaciones de servicio que escuelas secundarias.

Calcular el número de estaciones por cada 100 mil habitantes refleja aún más lo extraño del fenómeno, en especial en medio del inexplicable declive en las ventas oficiales de combustible. Mientras el DF tiene un promedio de 4 estaciones por cada 100 mil personas y Guadalajara 7.64, Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo y Victoria tienen la cifra más alta de México. Son 20 gasolineras por cada 100 mil habitantes.