Corte libera a un hombre encarcelado hace 23 años

Alfonso Martín del Campo recibió “tratos crueles, inhumanos y degradantes”; organizaciones encabezadas por Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí se oponían a la liberación.
El fallo de los ministros fue de cuatro votos a favor y uno en contra.
El fallo de los ministros fue de cuatro votos a favor y uno en contra. (Octavio Hoyos)

México

La primera sala de la Suprema Corte ordenó la inmediata libertad de Alfonso Martín del Campo Dodd, tras otorgarle un amparo liso y llano, debido a que fue torturado para autoincriminarse por el homicidio de su hermana y cuñado, crimen cometido hace 23 años.

Desde 2011, órganos nacionales e internacionales, entre ellos la propia Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y la Comisión de Derechos Humanos capitalina, así como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, emitieron resoluciones en el sentido de que Del Campo fue detenido arbitrariamente y sometido a tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Sin embargo, organizaciones encabezadas por Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí se oponían a la liberación, luego de que el sentenciado promovió un incidente de reconocimiento de inocencia que llegó a la Corte.

El fallo provocó llanto y gritos durante la sesión por parte de las víctimas, quienes manifestaron que “el debido proceso no debe estar por encima de la justicia”.

LAS RAZONES

Con cuatro votos a favor y uno en contra, los ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío, Olga Sánchez Cordero y Alfredo Gutiérrez se opusieron al proyecto de su par Jorge Mario Pardo, quien pretendía conceder un amparo solo para efectos y devolver el caso a un tribunal.

Zaldívar dijo que se encuentra acreditado que Alfonso fue torturado. Y expuso las razones: “Primero, la resolución en el procedimiento administrativo de responsabilidad del 14 de octubre de 1994, en el que se determinó que la agente de la Policía Judicial (del DF) Sotelo Galván era administrativamente responsable por la detención arbitraria, incomunicación y tortura”.

El ministro mencionó que el dictamen psicológico conforme al Protocolo de Estambul de 27 de 2002, practicado por Fernando Alejandro Valadez y Jaime Enrique Sam, concluyó que coincidía con otros dictámenes, que demostraban tortura.

“El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el que se concluyó que el ahora quejoso fue detenido arbitrariamente el 30 de mayo de 1992 y sometido a tortura y tratos crueles, inhumaos y degradantes, por policías de la Ciudad de México, con el objeto de hacerle confesar el homicidio de su hermana y de su cuñado”.

También, el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU coincidió en que hubo tortura.

Tras escuchar la votación, Tamara Estrada se levantó de su asiento y comenzó a protestar. Sacó una manta que decía: “Fernanda Zamudio vio homicidio”, en referencia a lo declarado por la hija del matrimonio asesinado, cuando tenía cuatro años de edad.

Tamara, al igual que Fernanda —quien hoy tiene 27 años—, rompieron en llanto. Tamara gritó: “El debido proceso no debe estar por encima de la justicia”.

Empezó a contar en voz alta uno, dos, tres, hasta llegar a 24 haciendo ademanes de que apuñalaba a alguien. Quería llegar a 66 (número de puñaladas que recibió la pareja), pero no pudo, la venció el llanto.

El especialista en seguridad Samuel González, asesor de Isabel Miranda, dijo que respetan a la justicia, pero “hoy la justicia no fue respetada por la Corte”.

:CLAVES

LA SENTENCIA

Alfonso fue sentenciado a 50 años de prisión por el asesinato de su hermana Patricia y su cuñado Gerardo Zamudio, quienes murieron apuñalados en su casa en la colonia del Valle.

Acudió a declarar en calidad de víctima, pero fue detenido arbitrariamente, cambiando su estatus a la de principal sospechoso, por lo que fue llevado a la sede policiaca en Benito Juárez, donde fue torturado.

No presentaba sangre en la ropa o en algún otro lado. Los análisis periciales determinaron que los cabellos y demás tejidos humanos recuperados bajo las uñas de las víctimas no correspondían con él.