Silencio entre los regidores extorsionados de Apatzingán

Los funcionarios locales no quisieron hablar ante los micrófonos de MILENIO; "entiéndanos", aseguró una afectada.
Inconformes por lo ocurrido en Michoacán.
Inconformes por lo ocurrido en Michoacán. (Especial)

Michoacán

Un día después de que presidente municipal de Apatzingán, Uriel Chávez (PRI), fuera detenido por la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, acusado de tener presuntos vínculos con el crimen organizado, y por el delito de extorsión contra tres regidores (Ramón Santoyo Gallegos, José Martín Gómez Ramírez y Ricardo Reyna Martínez), dos de estos funcionarios, acompañados de una regidora más, acudieron al ayuntamiento, pero prefirieron no hablar ante la cámara. Revisaron el resumen del expediente de Chávez en el teléfono móvil del reportero, pero suplicaron que no se les entrevistara. "Entiéndanos", solicitó ella. Desean esperar a ver en qué termina el caso.

Tienen miedo. Viven en la llamada capital de la Tierra Caliente, la ciudad que ha sido considerada a lo largo de los años como el enclave urbano más importante del cártel de Los caballeros templarios. Y es comprensible su temor: hay denuncias por 300 desaparecidos en este municipio, de acuerdo con la organización Consejo Ciudadano Responsable de Impulsar el Sano Tejido del Orden Social, fundada por el llamado padre Goyo, la cual, respaldada por la Policía Federal, este mediodía hizo una toma simbólica del edificio municipal para evitar que documentos sobre el alcalde fueran sustraídos.

El vocero de la ONG, Francisco Javier Valle, junto a varios de sus colaboradores, colgaron una manta en la que enlistan 15 delitos o actividades criminales en las que el alcalde puede estar involucrado, de acuerdo con las denuncias que han recibido en los últimos dos meses (hasta 10 por día), lo que ha permitido presentar 50 expedientes ante la representación local de la procuraduría, con lo cual, según Valle, se logró armar un caso sólido contra Chávez, de acuerdo a lo que —dice— le ha informado la PGJ.

Recuperados

Los parroquianos todavía no salen de la sorpresa por la caída política de su presidente municipal. Todavía ayer, viejos que bebían café en los portales comentaban: "Ya fueron contra (Jesús) Reyna (ex gobernador interino de Michoacán), ¿y contra Uriel cuándo?". Hoy, el comentario entre los lugareños fue el mismo: "Ya se habían tardado". Pero, narran, aunque en esta ciudad era vox populi sus presuntos vínculos con los templarios, no había manera de detenerlo porque el miedo impedía que los afectados denunciaran.

"Y cómo no, con todos los desaparecidos que hubo. Ahora el desaparecido es él", decía un empresario a MILENIO, no sin cierta dosis de miedo.

Valle, el vocero de Cristos, explicó que las denuncias más comunes que recabaron, documentaron e hicieron llegar a la PGJ han sido por extorsiones, desapariciones, y despojos de propiedades.

—¿Ha vencido el miedo la gente para atreverse a denunciar?

—Sí se ha acercado bastante gente. Un promedio de cinco a 10 personas diarias durante los últimos dos meses.

40 grados

Aunque los lugareños aún no son dados a las entrevistas, la gente se percibe tranquila. Hasta contenta. Como es Semana Santa, mujeres y hombres pasean por las calles con pocas prendas (el termómetro marca arriba de 40 grados de sensación térmica a las tres de la tarde). Dice el vocero de la organizaciones no gubernamentales.:

"La percepción de cómo se siente la gente, porque ejemplo, es las redes sociales, que es un termómetro, ha sido de alegría. Hay que decirlo así, con sus letras. Se creía que era una meta inalcanzable (la caída del alcalde), por lo que conlleva el manejo de todo lo que tenga que ver con crimen organizado.

—¿Miedo de represalias?

—Como toda la ciudadanía, sí, pero no podemos vivir con miedo toda la vida. Ahora la gente tiene más confianza en la procuración de justicia. Hay más de 50 expedientes ya presentados de diferente índole en relación al edil. Y hay más de 150 en otros temas de actividades del crimen organizado y de víctimas de desaparecidos.

—Pero sí hay miedo, los regidores no quieren hablar...

—Es normal: durante mucho tiempo no han tomado decisiones porque han estado a la sombra, pero son personas valientes, personas que se decidieron.

"Son personas que han sido amenazadas y extorsionadas. Y fue el momento de decir hasta aquí, no se puede trabajar así", señalaron los afectados.