Sepultan a reportero Gregorio Jiménez

El gobierno de Veracruz instruyó trasladar a la familia del periodista a otro lugar donde serán resguardados ante una posible represalia.

Coatzacoalcos, Veracruz

El reportero Gregorio Jiménez de la Cruz fue enterrado en el panteón de Villa Allende, en el municipio de Coatzacoalcos, con la exigencia de "justicia", y de que detengan a otros dos miembros que participaron en el plagio y asesinato del periodista.

El cuerpo del reportero del periódico Notisur y La Red, secuestrado el 5 de febrero, fue despedido bajo su religión cristiana, con cánticos y en compañía de su esposa Carmela Hernández Osorio, sus siete hijos, y 10 nietos.

Sandy Bell, Luis Alberto, y Suemy, hijos mayores del periodista, aseguraron que su padre fue asesinado por publicar que en el bar El Palmar, cuya dueña es Teresa de Jesús Hernández Cruz, se han denunciado secuestros de migrantes.

Carmela comentó que tres meses atrás denunciaron ante las autoridades judiciales las amenazas realizadas por Teresa de Jesús Hernández, pero no recibió ningún tipo de restricción o amonestación. Después Teresa fue con la familia de Gregorio y les gritó que "se la iban a pagar".

La esposa de Goyo, como sus compañeros le decían, dijo que el gobierno de Veracruz ha intentado desviar la atención diciendo que se trató de un pleito vecinal, cuando en realidad fue asesinado por su trabajo periodístico.

Agregó que antes de que el gobierno estatal ofreciera una conferencia de prensa sobre Gregorio, las autoridades le dijeron que su esposo había sido encontrado vivo. Después informaron a la opinión pública que fue hallado muerto en una fosa clandestina con otros dos cuerpos en el municipio de Las Choapas.

La viuda exigió protección para toda su familia y rechazó que hayan pretendido comprar su silencio para ya no dar declaraciones.

Las autoridades veracruzanas solo le ofrecieron, aclaró Carmela, que sus cuatro hijos menores de edad seguirían estudiando.

El cuerpo del periodista fue entregado a la familia ayer alrededor de las 23 horas. A la una de la madrugada de este miércoles comenzó el velorio y terminó a las 15 horas. Después un cortejo fúnebre partió de la casa de Gregorio, situada en la colonia Fonhapo de la localidad de Villa Allende, una zona rural humilde.

El entierro se llevo a cabo a las 16:30 horas después de una misa que hicieron en una pequeña capilla.

"Cómo es posible que dios se lleve a la gente buena, no se lleven a mi papi, va a despertar y abrazarme en cualquier momento", dijeron hijas de Gregorio que se aferraban al féretro.

Durante el velorio y el entierro se desplegó un dispositivo de seguridad. Algunos policías se encuentran custodiando en las afueras de la casa del reportero, sobre todo porque el bar El Palmar, está ubicado frente a la vivienda que habitaba Gregorio.

Por instrucciones del gobierno de Veracruz, la familia desalojó la vivienda para ser trasladada a un lugar donde serán resguardados ante una posible represalia. La casa de piso de tierra y techo de lámina sólo conserva alguno de los libros que leía el periodista, y su cama.