Señalan riesgos de la violencia política

“La experiencia que se tiene de mujeres que ya ocupan espacios en la toma de decisiones es que muchas ocasiones son víctimas de acoso, de hostigamiento, de agresiones, de una serie de conductas ...

Guadalajara

Poner obstáculos a las mujeres que buscan participar en espacios políticos, intimidación, amenazas, acoso y hasta homicidio, son algunos de los problemas que han debido sortear las mexicanas que han buscado ocupar espacios públicos, tradicionalmente a cargo de varones y quienes ya detentando una posición se atreven a denunciar o a contradecir a un político.

En un hecho sin precedentes, esta realidad se abrió al debate en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPCJ), donde ayer se efectuó el panel “La violencia política contra las mujeres como amenaza a la paridad sustantiva”, en el cual   participaron la magistrada presidenta de la Sala Regional Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Mónica Aralí Soto Fregoso; la vocal ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) en Nayarit, Marina Garmendia Gómez y la investigadora de la Universidad de Guadalajara, María Guadalupe Ramos Ponce.

“La experiencia que se tiene de mujeres que ya ocupan espacios en la toma de decisiones es que muchas ocasiones son víctimas de acoso, de hostigamiento, de agresiones, de una serie de conductas que obstaculizan su participación política”, apuntó Marina Garmendia.

La funcionaria del INE agregó que esta obstaculización “muchas veces está relacionada con las denuncias o el combate que hacen las mujeres con lo que no están de acuerdo, y eso por supuesto molesta a quienes en un momento ejercen el poder o tienen atribuciones más importantes”.

En ese contexto, las expertas destacaron como un avance, tras muchos años de lucha de las mujeres, la paridad, es decir, la obligación de todos los partidos políticos de postular al 50 por ciento de candidatos y al 50 por ciento de candidatas en los procesos de elección popular.

Ante la tentación por postular a las mujeres como candidatas a los distritos electorales ya perdidos por un partido político, Garmendia dijo que la respuesta debe ser la denuncia por parte de las afectadas.

“Aún cuando no está tipificada, no hay una ley contra el acoso y la violencia política, sí se puede denunciar. Creo que instituciones como el Tribunal Electoral, a través de un juicio de protección de los derechos políticos puede hacer mucho al respecto”, apuntó.