Riña en bar, móvil de asesinato de periodista en Oaxaca, dice PGJE

Los cadáveres del comunicador Alberto López Bello y de un informante de la Comisaria de Seguridad Pública y Tránsito Municipal fueron hallados con los pies y manos atados, sobre un camino de ...

Oaxaca

La Procuraduría General de Justicia de Oaxaca (PGJO) estableció como móvil del asesinato del periodista Alberto López Bello una posible riña en un bar, descartando que el atentado esté relacionado con  su ejercicio periodístico.

 

El pasado 17 de julio, la policía estatal hallo abandonado sobre un camino de terracería, el cadáver del hoy extinto reportero de la página de policiaca del periódico local “El Imparcial” Alberto López Bello, junto con el de un informante de la Comisaria de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, identificado como Alejandro Franco, ambos atados de pies y manos y con golpes contusos propinados por piedras.

 

El procurador Manuel de Jesús López adelantó que de acuerdo con una investigación realizada de manera conjunta con la Procuraduría General de la República, se estableció que ambas víctimas estaban en un bar del centro histórico de la Ciudad de Oaxaca conocido como “Cielito Lindo”.

 

Los dos tuvieron una discusión con un grupo de cuatro sujetos, quienes estaban vinculados con una presunta célula del crimen organizado de Veracruz, que habría cometido varias extorsiones y asesinatos por el presunto cobro de piso, mismos que ya se encuentran presos en la penitenciaría central.

 

Los agresores fueron identificados como Julián Ramírez Benítez, Gerardo García Flores, Rafael Martínez González y Aldo Tenorio Benítez.

 

En la tesis del titular del ministerio público, basada en diferentes peritajes y los videos del sistema de video  vigilancia C-4 de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, los implicados se hicieron primero de palabra con el comunicador y su acompañante, al parecer en el baño de la negociación, discusión que conllevó a una riña.

 

 “Suponemos que no se conocían, y que tal vez en el baño del bar, el comunicador o su acompañante discutió con uno de los implicados, al parecer el jefe de la banda que ordenó a sus sicarios propinar “una calentadita”, que terminó con el homicidio.

 

López precisa que cuando se logró la detención de los presuntos asesinos, quienes fueron capturados por otros homicidios, se auto delataron se incriminaron por el atentado contra del periodista.

 

El procurador no estableció si la riña en el bar entre los sicarios y el comunicador pudo haber estado relacionado por una mala mirada o por la disputa de una mujer.

 

Abundó que el legajo de investigación sigue abierto,  pues aún se sigue una línea de investigación presuntamente relacionado a si López Bello podría haber tenido una relación anterior con sus victimarios, que causara su deceso.

 

En tanto la fiscal especializada en delitos contra la libertad de expresión de la PGR, dijo que con base en la indagatoria realizada, se pudo establecer que el asesinato del comunicador Alberto López Bello, no estuvo relacionado con su labor periodística.

 

Incluso dijo el comunicador llevaba un mes que no escribía artículos periodísticos en su matutino. Y se estableció que  frecuentaba asiduamente el bar donde fue ultimado.

 

INVESTIGACIONES POR ATAQUES A PERIODISTA

 

En tanto la Fiscal Especializada en delitos a la libertad de expresión de la PGR, Laura Angelina Borbolla Moreno, dio a conocer que en los últimos 13  años se han integrado al menos unas 500 averiguaciones previas por presuntos agresiones contra periodistas en México, la mayor parte  por robo de equipo, amenazas y homicidios, de las cuales solo tres hayan concluido en sentencia judicial.

 

Aunque también hay otras indagatorias por delitos cibernéticos, intimidación, allanamiento de morada e intervenciones telefónicas.

 

Detalló que la mayor parte de casos  denunciados se han identificado en los estados fronterizos,  entre ellos Chihuahua que tiene el mayor número de homicidios reportados además de Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz y el Distrito Federal, seguido de Durango, Tamaulipas y Sonora.


Dijo que la mayor parte de los agresores contra periodistas han sido criminales relacionados con el crimen organizado, aunque en Oaxaca se ha identificado casos de abuso de autoridad cometido por autoridades locales.