Reos concientizan a jóvenes a través de sus experiencias

El gobierno estatal busca dar un golpe de realidad a los adolescentes que pudieran estar tentados a cometer un crimen.

México

Homicidas, narcotraficantes y ladrones salen de las cárceles de Chihuahua por unas horas con la venia de las autoridades. No es un turbio acuerdo, es algo que está a la vista de todos los ciudadanos y que, incluso, les parece correcto.

Se trata del programa Libre de Prisiones, donde reos visitan diversos auditorios por todo el estado para interpretar una obra de teatro con la que muestran la cruda realidad que se vive en las cáceles. El guión no es producto de la imaginación de alguien, se trata de sus vivencias, sus problemas, sus demonios.

Bajo un estricto control de seguridad, los reos se paran ante miles de alumnos de educación media y media superior para hablarles sobre sus vidas y cómo, poco a poco, se metieron en problemas que los llevaron a la cárcel, a pesar de pensar que eran tan inteligentes que nunca los atraparían.

Siempre acompañados por un custodio y vestidos con uniforme gris, los reos caminan por un pasillo con las manos atrás y la cabeza abajo entre los jóvenes hasta el centro del auditorio, estar lejos de la cárcel no los exime de cumplir con las reglas.

Al principio, los jóvenes bromean, están inquietos, pero cuando empiezan a ver y escuchar las historias de quienes están frente a ellos, las sonrisas disminuyen. Por momentos les parece gracioso cuando los reos hablan de extrañar la milanesa con papas de sus madres o la sopa calientita que preparaba su esposa.

Encerrados en una reja frente al auditorio hablan de cuánto extrañar la libertad, y lo hacen con pequeños ejemplos que, para muchos, parecen insignificantes o hasta desagradables, como visitar a la suegra.

No se trata solo de convivir con más de cinco personas en un espacio diseñado para dos, también hacen sus necesidades frente a ellos, se bañan, toleran cada sonido y olor que sale de sus compañeros por muy desagradable que sea. Pero también son sus únicos amigos, se confían cosas, se consuelan cuando tienen crisis, lo cual ocurre muy seguido.

Siempre hacen hincapié en que el reo no es el único que sufre por el aislamiento. Su mamá, su padre, esposa, hijos, hermanos, todos lidian con el dolor de lo que se vive dentro de la cárcel.

Los jóvenes dejaron de reír, uno que otro se limpia los ojos antes de lo que lo vea un compañero, las mujeres son las que menos disimulan las emociones generadas al ver a esas personas que repiten una y otra vez que darían cualquier cosa por no haber estado en la ilegalidad y haber perdido su libertad.

Libre de Prisiones busca dar un golpe de realidad a los jóvenes que pudieran estar tentados a cometer un crimen. El gobierno de Chihuahua creó este programa en 2010, cuando se registró el pico más alto de inseguridad en la entidad, se dieron cuenta de que 80 por ciento de los delitos de alto impacto los realizaban jóvenes de entre 17 y 24 años.

“Es un crimen que un joven de 18 o 19 años purgue cadena perpetua, es un crimen. Pero no tiene la culpa el joven, a veces la autoridad no hizo lo suficiente para informarlo o los padres no estuvieron pendientes de él para impedirlo”, comenta el gobernador de la entidad, César Duarte.

También explicó que muchos políticos dan por un hecho que los ciudadanos saben lo que pasa en la cárcel y eso es una mentira, y mucho menos lo jóvenes, quienes son “carne de cañón” de la delincuencia.

“Los jóvenes creen cuando les dicen que trabajar en un grupo delincuencial los va a salvar y que la corrupción que existe en el país les va a permitir transitar con impunidad a lado del grupo que los contrato. ¿Qué les ponen como incentivos? Carros nuevos, mujeres, narcocorridos. Esa subcultura de la muerte que ¡hasta santa han hecho a la muerte! Respeto a quienes creen en eso, pero a mí me parece que esa subcultura tiene que ver con el desconocimiento de los jóvenes de una realidad”, agregó el gobernador.

Entrevistado por separado, el fiscal general del estado, Jorge González Nicolás, aseguró que la situación en Chihuahua era caótica, por lo que el primer paso era tomar acciones policiales para una contención contra el crimen organizado en un momento que “prácticamente la sociedad estábamos de rodillas frente a la delincuencia.

“Había que voltear a ver las causas que generaron aquella descomposición y no solamente las consecuencias (…) le hemos apostado a la juventud, a tratar de mejorar el tejido social, que los jóvenes no vean como un ídolo a aquel que trabaja con los delincuentes”, dijo.

El proceso para reducir los índices de delitos de alto impacto “no fue algo de la noche a la mañana, fue todo un proceso doloroso y difícil. En éste que hasta hoy lleva 4 años y medio tenemos que lamentar la vida de más de 300 agentes de la policía y 40 o 50 agentes del ministerio público”, comentó el fiscal.