CRÓNICA | POR VÍCTOR HUGO MICHEL

Reclaman presunto apoyo militar a 'autodefensas'

Apatzingán, zona de conflicto

Con el rostro cubierto, supuestos "protemplarios" chocan con soldados.

Los inconformes se manifestaron frente al cuartel castrense.
Los inconformes se manifestaron frente al cuartel castrense. (Héctor Téllez)

Apatzingán

Apatzingán vive hoy bajo un virtual estado de excepción. Un peligroso y volátil aire pesa sobre la principal ciudad de la Tierra Caliente michoacana, a la espera de una posible incursión de tropas federales y la siguiente ofensiva de las autodefensas, ubicadas ayer prácticamente a sus puertas, en Nueva Italia, a menos de 25 kilómetros de distancia.

La ciudad amaneció rodeada de todos los elementos necesarios para profundizar su crisis de seguridad y alimentar un ambiente de incertidumbre en torno a su futuro inmediato. Por la mañana, despertó con todas sus escuelas cerradas hasta nuevo aviso y ataques incendiarios contra dos negocios que se negaron a acatar las órdenes de Los templarios de bajar cortinas.

No solo eso. Por la tarde, ocurrió un enfrentamiento a golpes entre soldados y protemplarios y hasta un intento de arremeter con un camión contra las instalaciones de la 43 Zona Militar, lo que devino en una trifulca callejera en la que fueron empleadas hasta aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana.

Hacia las 15:00 horas, unas 200 personas —muchas de las cuales llevaban el rostro cubierto— marcharon a las instalaciones castrenses, en reclamo a lo que definieron el apoyo del gobierno federal a las autodefensas. Tras exigir una mesa de diálogo con "el coronel", los manifestantes secuestraron un trailer y obligaron a su conductor a enfilarlo hacia las puertas del cuartel.

La situación escaló rápidamente hasta un punto de alto riesgo. Ante la amenaza de que el camión fuera utilizado como ariete, soldados del 51 batallón de infantería —algunos cortaron cartucho— arremetieron contra la muchedumbre, a la que dispersaron a culatazos y golpes con palos. En desbandada, los manifestantes huyeron hacia la colonia Fovissste, perseguidos por tropas que fueron coordinadas desde un helicóptero Little Bird.

"Son patadas de ahogado, porque saben que les vamos a arrebatar Apaztingán pronto", dijo un soldado. No se reportaron detenidos.

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La incertidumbre se extendió a otras áreas. Las principales vías carreteras hacia la ciudad y la región permanecieron. bloqueadas por camiones secuestrados —como en el caso de la carretera a Lombardía— o vigiladas por grupos de autodefensa, como en la Cuatro Caminos. Entre Nueva Italia y Apatzingán tendió un territorio de nadie, patrullado por hombres armados de rifles de alto poder de bando incierto.

La ciudad arrancó su jornada con pocas personas en las calles y su alcaldía parcialmente en ruinas y aún apestando a diésel, después de que un grupo que llegó a bordo "de 60 camionetas" tratara de quemarla el viernes pasado. "Pensamos que utilizaron otro explosivo en la entrada. Es un milagro que el edificio no esté completamente quemado", dijo Fernando Barrera, director de Protección Civil del municipio.

Al aire de sitio que vive Apatzingán se le sumó el desabasto de combustible: las gasolineras de la ciudad permanecieron cerradas o, en el caso de una, controlada por el crimen organizado. A solo dos cuadras del cuartel de la Policía Federal, se vieron largas filas de motonetas, vehículo preferido por los halcones, esperando a cargar.

El centro vivió una jornada fantasma. "Nos quieren matar de hambre", lamentó Miguel, un comerciante del primer cuadro, en donde 9 de cada 10 tiendas cerraron ante las amenazas de represalias lanzadas por los Caballeros Templarios. Al Banamex y Oxxos destruidos el fin de semana, se sumaron intentos de incendio en una farmacia y una tienda de descuento entre el domingo y el lunes.


"Lanzaron una molotov, pero no alcanzó a prender", dijo el encargado de un Waldo's a no más de dos cuadras de la presidencia municipal. Un pelotón de soldados se desplegó alrededor del local, en tanto se tapiaba su vitrina central con madera. Pero en una muestra de la situación que vive Apatzingán, una farmacia a no más de cinco minutos sufrió otro ataque de forma simultánea.