Presumen vínculos con capos para extorsionar a maestros y alumnos

Por temor, el personal docente se ve impedido para ejercer acciones que eviten estas prácticas.
Plantel donde se efectúan los abusos.
Plantel donde se efectúan los abusos. (Especial)

Morelia

Producto del proceso de descomposición social por el que atraviesa Michoacán, alumnos se erigen como familiares de figuras de los cárteles de la droga para realizar extorsiones, mancillar compañeros y cobrar cuotas en las instituciones de educación.

Tales hechos quedaron de manifiesto mediante una llamada anónima realizada al programa Noticias UM, que se transmite desde Radio Nicolaita, de la Universidad Michoacana y donde una persona indicó que en la Escuela Secundaria Número 100 de Morelia los alumnos son víctimas de esta nueva figura de bullying.

De acuerdo a la supuesta madre de familia, quien omitió su nombre por temor a represalias, maestros y directivos están al tanto de las degradantes actividades que realizan grupos de estudiantes, sin que se haga algo al respecto.

Comentó que este grupo de alumnos se dedica a molestar, pedir dinero y brindar protección a compañeros de menor edad o de reciente ingreso contra ataques de grupos rivales en la misma escuela.

El caso es más preocupante, porque dichos estudiantes mantienen amenazados a directivos y maestros, en el supuesto de que sus familiares pertenecen o están vinculados con grupos delincuenciales, de tal manera que el personal docente se ve impedido para ejercer acciones contundentes que eviten estas prácticas.

Los casos revelados van desde lesiones, hasta las ofensas verbales contra estudiantes más pequeños que acuden a este centro escolar, el cual, cabe destacar, se encuentra en una de las zonas más marginadas y desprotegidas en el norponiente de Morelia.

Tras conocer los hechos, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) informó que en los servicios de urgencias del Instituto Mexicano del Seguro Social se atienden entre 2 y 3 niños, a la semana, por lesiones sufridas durante la jornada escolar.

El ombudsman José María Cázares reveló que anteriormente el número de niños que acudían a ese servicio y que pudieran ser víctima de bullying era de cinco a la semana; sin embargo, solamente cuatro de esos casos han llegado a la comisión, tres en la visitaduría de Morelia y 1 en la de Uruapan.

En entrevista, comentó que esa reducción se debe, en parte, a un programa contra el bullying, mediante el que se nombra al menos a dos ombudsman infantiles en las escuelas primarias: uno para los tres primeros grados y otro para los grupos de cuarto, quinto y sexto, quienes vigilan que no se violenten los derechos humanos.

Ese programa no aplica en todas las escuelas de educación básica, ya que en algunas son los propios profesores los que se oponen a la capacitación en la materia, como en la Escuela Hermanos Flores Magón, contra la que hay una queja en la CEDH por ese motivo, aunque luego de la muerte del niño Héctor Alejandro Méndez, en Tamaulipas, rectificaron y ya van a trabajar juntos.