Sales pide a legisladores apoyar el Mando Único

El comisionado Nacional de Seguridad dice que se busca coordinación interinstitucional y una mayor vinculación entre las 32 entidades en materia de protección.
El funcionario viajó a Puebla, donde ofreció una conferencia en la Copeco.
El funcionario viajó a Puebla, donde ofreció una conferencia en la Copeco. (Jorge González/Archivo)

México

El titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), Renato Sales Heredia, exhortó a los legisladores locales del país apoyar la iniciativa de reforma del presidente Enrique Peña Nieto con la que se busca establecer el Mando Único de la policía.

Durante la conferencia magistral que ofreció en la séptima Asamblea Plenaria de la Conferencia Permanente de Congresos Locales (Copecol), celebrada en Puebla, la cual reúne a legisladores de toda la República, Sales pidió avalar las reformas que permitan la dignificación y el fortalecimiento de las policías, acompañada de una verdadera coordinación interinstitucional, y de una mayor vinculación entre las 32 entidades federativas en materia de seguridad.

“Para exigir a la policía que respete derechos, también hay que respetar los suyos”, enfatizó.

El comisionado mencionó que no puede haber desarrollo si no hay seguridad, por lo que con el surgimiento del Mando Único y su vinculación con la ciudadanía, es factible obtener mejores resultados, de tal manera que es necesario concentrar las funciones policiales en determinados órdenes de gobierno, a efecto de facilitar las condiciones de mando.

Se trata, explicó, de emplear mejor los recursos públicos destinados a los cuerpos policiacos, dignificar la función policial con mayores remuneraciones económicas y prestaciones básicas ideales al contexto actual y en apoyo a sus familias.

Puntualizó que hay que hacer de los policías ciudadanos mejor preparados, con una mayor eficacia operativa, brindando más seguridad donde así se requiera, ello contribuirá a una distribución más equitativa del estado de fuerza.

Sales propuso mejorar la colaboración entre la Federación y las entidades federativas, fortalecer el servicio de carrera policial con sus respectivos ascensos, reconocimiento de méritos y mecanismos de estímulo.

Tres cuartas partes de los municipios del país ya cedieron el mando de la seguridad a los gobiernos estatales, con lo que 85 por ciento de la población vive en localidades donde funciona en los hechos el Mando Único estatal.

De acuerdo con el tercer informe de labores de la Secretaría de Gobernación, se registraron avances en 30 entidades federativas, donde se han firmado convenios de colaboración de Mando Único entre gobiernos estatales y municipales, mientras opera totalmente en el Distrito Federal, lo que representa 72 por ciento de municipios.

En el informe, la dependencia señaló que “se impulsó la implantación del Mando Único estatal, modelo que incrementa las capacidades logísticas y operativas de las instituciones de seguridad”.

El Presidente envió al Senado el 2 de diciembre de 2014 la iniciativa de reforma a los artículos 21, 73, 104, 105, 115, 116 y 123 para garantizar la seguridad pública a través del Mando Único policial estatal, precisar que la seguridad pública será una función a cargo de la Federación y de las entidades, así como facultar al Congreso para expedir leyes que establezcan los delitos y las faltas contra la Federación, además de las penas y sanciones que por ellas deban imponerse.

En el sexenio pasado, el entonces presidente Felipe Calderón firmó la iniciativa de reforma en la que propuso al Congreso de la Unión organizar a las policías municipales y estatales bajo un Mando Único, en cada una de las 32 entidades del país, propuesta que dijo era compleja, ambiciosa y rompía con paradigmas, pero que era necesaria para fortalecer la autoridad del Estado, proyecto que no se concretó.

Dicha reforma, comentó, era una de las más importantes, pues contribuiría a hacer frente y derrotar al crimen organizado, ya que las policías municipales son las más vulnerables, localizables, cooptables, las más sujetas a la intimidación y a la venganza de los grupos delincuenciales.