Pese a victorias, la lucha contra trata humana afronta resistencia en México

La ley obliga al Gobierno a tener mano dura contra la trata y otorgar protección y atención a las víctimas de este delito, definido como toda acción u omisión dolosa para captar, transportar, ...

México

Pese a las recientes detenciones que han desintegrado redes de trata de personas en México, la fuerte presión de dueños de negocios donde se realiza esta actividad y la complicidad de políticos complican la lucha contra este delito.

"Desde el primer día que me explicaron lo que es la trata de personas fue algo que me impactó mucho", dijo a Efe Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos Contra la Trata, que agrupa varias fundaciones de la sociedad civil que luchan contra este delito.

"Una niña o un niño que pasa por esto no quiere vivir, no quiere denunciar, no quiere salir adelante. La forma en que los matan en vida me parece lo más denigrante", añadió la activista y exdiputada del Partido Acción Nacional (PAN).

Orozco considera que la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, que entró en vigor en junio de 2012, ha sido fundamental en la lucha contra estos crímenes, pero también ha generado una fuerte oposición a la misma.

La ley obliga al Gobierno a tener mano dura contra la trata y otorgar protección y atención a las víctimas de este delito, definido como toda acción u omisión dolosa para captar, transportar, retener, entregar, recibir o alojar a personas con fines de explotación.

"La gente que está en contra de esta ley está cabildeando con muchísimos recursos. Los dueños de giros negros (negocios donde suelen cometerse delitos) tratan de comprar jueces y evitar sentencias. Hay todo un movimiento de este grupo criminal, que está ligado con políticos, que busca lastimar esta lucha", indicó la activista.

Un caso que llamó la atención fue el de Madai Morales, una joven originaria del estado de Veracruz que fue víctima de explotación sexual durante dos años en la capital del país. Después logró escapar y denunció a su explotador, que fue encarcelado.

"Hoy Madai es una activista, tiene mención honorífica en la universidad y da su vida en favor de las demás. Eso para mí es lo más admirable; ahí es cuando vale la pena todo lo que hemos arriesgado", dijo Orozco.

Otro caso importante fue el de Georgina Ivonne Ramírez, quien desapareció en mayo de 2011 en el Estado de México. Su cadáver fue hallado en 2013 y aunque las investigaciones no han determinado si fue víctima de trata, su madre, Leticia Mora, se convirtió en una importante activista contra este delito.

Mora contó a Efe cómo las autoridades del Estado de México la sometieron a un vía crucis burocrático, en el que no recibió atención de las autoridades de su municipio, ni de la fiscalía del estado, ni del gobernador. Incluso le dijeron que el expediente de su caso se había extraviado.

"Me di cuenta que no era la única persona que estaba buscando a su hija, que había otras mamás que estaban en la misma situación", comentó Mora, quien empezó a contactar con los familiares de desaparecidos y fundó la Red de Madres Buscando a sus Hijos.

"Empezamos sólo con mamás del Estado de México, pero ahora nos llegan casos de muchos estados del país. No sólo hay jóvenes desaparecidas, también hay hombres y niños. Somos más o menos 50 personas las que ahora formamos parte de la Red", comentó.

La Red se dedica a buscar personas desaparecidas en hospitales e instalaciones del Servicio Médico Forense, e incluso sus miembros se han introducido en locales de "table dance" para buscar a sus familiares.

"Estos negocios operan de la mano de empresarios y políticos. A las autoridades que van a estos lugares los graban y los extorsionan. Hemos visto casos de víctimas que denuncian y las hacen esperar hasta tres horas (en las oficinas del ministerio público), o incluso llaman a la gente del establecimiento para que las intimide", señaló Orozco.

Sin embargo, hay algunos indicios de cambio en el país. Para Leticia Mora, la actual fiscal del Estado de México ha prestado más atención a los casos de personas desaparecidas, e incluso la activista pudo reunirse con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, y con el presidente Enrique Peña Nieto.

Como ejemplo de ese cambio incipiente, la Procuraduría General de la República realizó en junio de 2013 una redada en el centro nocturno "Cadillac" en Ciudad de México, durante la cual fueron detenidas 40 personas y fueron rescatadas 46 mujeres víctimas de trata.

Y el pasado 22 de diciembre tres personas de Bangladesh y siete mexicanos que formaban una red de trata que operaba en la capital mexicana, en el Estado de México y en el estado de Quintana Roo, sureste del país, fueron detenidos por la PGR.

"No hemos obtenido los resultados que quisiéramos porque no hemos encontrado vivas a muchas víctimas, pero le están prestando más atención a estos casos", señaló Mora.

Además, Orozco ve más interés por parte de las autoridades pero señala que "todavía falta mucho por hacer".

Las dos activistas, que se conocieron cuando Mora buscaba a su hija, coinciden en un precepto fundamental de su lucha: "Sin consumo no hay trata".