Pensamos que íbamos a morir: testigo de balacera en Tepatitlán

Unos 300 alumnos de bachillerato tecnológico quedaron atrapados por 2 horas en medio de la balacera registrada del martes en esa comunidad de Jalisco.
La balacera dejó un saldo de 3 policías y 4 delincuentes muertos.
La balacera dejó un saldo de 3 policías y 4 delincuentes muertos. (Archivo)
(Milenio Radio)

Ciudad de México

“Escuchas las balas, gritos, y muchos alumnos se desmayaron, se convulsionaron por el susto”.

Así recordó Cristian las horas más traumáticas en sus 18 años de vida.

Él fue uno de los 300 alumnos del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos de Jalisco (CECyTEJ) que atestiguaron la balacera registrada la tarde-noche del martes en Tepatitlán.

En entrevista con Azucena Uresti en Milenio Radio, Cristian narró lo que vivieron él y sus compañeros ese martes, poco después de terminado el recreo.

Estaba en un taller cuando escuchamos los primeros disparos, dijo, “estábamos bromeando que eran balas, ya como se escucharon más nos agachamos, y de eso pues se escucharon más, cayeron bombas también”.

La incredulidad inicial, explicó, se debe a que “en Tepatitlán eso no pasa, tú escuchabas que hay una balacera, pero en otro lugar, pero que pase aquí, no”.

Permanecieron en el suelo del taller aproximadamente media hora. Pero cayeron varias balas, tuvieron que alojarse en otro salón. Estaban juntos alumnos de tercero y quinto semestre.

“Fue para nosotros bien traumático porque vimos que se metieron algunos aquí, sicarios aquí adentro de la prepa (…) y nosotros decíamos ya, ya, ya, ya vamos a morir (…) estaban policías y los sicarios adentro”, relató.

En los primeros 15 minutos de balacera pudieron comunicarse vía telefónica con sus familias. Después ya no había señal en los teléfonos móviles.

“Yo le dije a mi papá que no viniera (a la escuela), están aquí los sicarios, no quiero que le pase nada, estoy bien le dije”, recordó.

Dos horas después, alrededor de las 9 de la noche, Cristian y sus compañeros pudieron ir a casa, tras vivir el susto más grande de su vida.

“Aquí es una zona segura, aquí nunca se ven esas cosas”, reiteró.