“Pensábamos que la casa estaba vacía”, señalan los vecinos

Un recibo de luz indica que el inmueble estaba a nombre de un maestro de primaria; el refrigerador estaba repleto de comida.

Morelia y México

La presencia de Servando Gómez, La Tuta, pasó inadvertida entre los habitantes de Tenencia de Morelos, una zona de 132 ejidatarios que se localiza en la orilla de la capital del estado, cerca de la vía del tren. Aquí se siembra maíz y garbanzo. No es una colonia, pero este lugar se hizo popular el pasado viernes cuando Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad Pública, informó en conferencia de prensa que allí fue detenido el líder de Los Caballeros Templarios.

La casa, de dos pisos, cuenta con todos los servicios y se ubica en el número 49 de la calle Fidencio Juárez Mejía. Todas las ventanas están enrejadas y cubiertas con cortinas o marcolita. Un recibo de luz indica que el inmueble está a nombre de Pablo Esteban Cerda Guzmán, un profesor de primaria que —se presume— pudo haber sido compañero de Servando Gómez en sus años de docente.

Funcionarios de la Policía Federal indicaron que La Tuta fue detenido cuando salió de la casa con el rostro cubierto por gorra y bufanda para no ser identificado por los vecinos. Por esa razón, señaló Rubido en la conferencia de prensa que ofreció, no hubo disparos ni necesidad de resguardar jurídicamente el inmueble. No obstante el zaguán de la casa sí fue forzado, pues quedó chueco y entreabierto tras el ingreso de los federales.

Al salir, los uniformados no cerraron las puertas. Por eso ayer por la mañana el inmueble no estaba custodiado ni tenía sellos de la PGR, así que fue fácil entrar y recorrer el último escondite de Gómez Martínez, quien vivió (no se sabe con exactitud por cuánto tiempo) acompañado de su esposa e hijos.

En la estancia hay películas infantiles, muñecos, superhéroes y cuadernos con tareas de matemáticas y español hechas a lápiz. Junto al Capitán América quedaron dos metralletas de plástico y un sombrero blanco lleno de canicas. Probablemente el aburrimiento era mucho, porque también había juegos de mesa, como Lotería, y un par de pantallas planas.

Se supone que la estadía sería larga, por eso el refrigerador estaba lleno de comida recién adquirida en un supermercado: embutidos, lácteos, refrescos, frutas, legumbres y un pastel de chocolate. El congelador tiene carne de varios tipos y en la estufa quedaron ollas con comida ya preparada. Los trastes estaban sucios y en el pequeño patio quedó tendida la ropa que recién fue lavada.

En las habitaciones hay pantuflas de niños y mujer; la mayor parte de la ropa quedó empacada aunque otra más quedó revuelta en el piso. En los baños y clósets hay artículos de aseo personal e incluso medicamentos para la gastritis.

Llama la atención lo que, tal vez, fue el único entretenimiento de La Tuta: dos juegos de naipes y un par de sombreros que quedaron en una repisa. La más pequeña de las habitaciones evidencia la presencia de un adulto masculino, porque tiene una mochila con ropa, un par de botas de montaña, varios cargadores para celular, fundas de arma corta (una de ellas es nueve milímetros) y una arma blanca.

“La casa parecía estar vacía, hasta la noticia nos cayó raro”, susurran los vecinos y curiosos que evitan hablar con la prensa por seguridad y temor a futuras represalias.

UN LUGAR TRANQUILO

El escondite de Servando Gómez se ubica a unos metros de la Tenencia, el pequeño inmueble donde se reúnen los líderes ejidales de esta comunidad que funciona desde hace 40 años. “Antes aquí era una zona muy segura, por lo regular lo es. Casi no tenemos delitos ni nada”, cuenta don Margarito Orozco, un anciano de 69 años, quien fue uno de los varios fundadores del lugar.

Tenencia de Morelos es un lugar tranquilo, tanto, que a partir de las ocho de la noche la gente se encierra en sus casas. “Aquí no hay riñas ni echan balazo. Los principales negocios son pollerías, carnicerías, papelerías, tiendas, venta de cerveza y uno que otro morro que asalta las tienditas. No hay más”, cuenta un lugareño que, por miedo, evita dar su nombre.

SIN RESGUARDO

El secretario de Gobierno de Michoacán, Jaime Esparza, consideró que la ausencia de personal policial en el inmueble donde fue atrapado Gómez Martínez puede obedecer al hecho de que la prioridad era el presunto criminal, no el predio en sí.

Funcionarios federales dijeron que autoridades realizaron las diligencias ministeriales y periciales “necesarias” de la casa donde se escondía Servando Gómez, mientras se efectuaban los trámites para que quedara legalmente bajo resguardo de la PGR.

Comentaron por la noche que el inmueble está “asegurado” por el Ministerio Público de la Federación y forma parte del expediente que se abrió contra el supuesto líder de Los caballeros templarios, quien fue detenido cuando intentó pasar “inadvertido” con gorra y bufanda tras darse cuenta de que estaba rodeado.

Explicaron que Gómez Martínez fue capturado en la vía pública con base en ocho órdenes de aprehensión.

Las autoridades del gabinete de seguridad nacional dijeron que el Ministerio Público Federal concluyó la inspección del inmueble al reunir pruebas periciales y científicas que fueron integradas al expediente.

En sus primeras declaraciones, La Tuta dijo que estaba en ropa interior y acostado cuando “se dio cuenta” de que las autoridades lo habían ubicado.

:CLAVES

SE RESERVA DERECHO

Servando Gómez Martínez se reservó su derecho a declarar y solicitó la duplicidad del término constitucional, por lo que su situación jurídica se resolverá el 5 de marzo a las 20:10.

A través de un comunicado, se detalló que este sábado se desahogó la diligencia de la declaración preparatoria de Servando Gómez en el juzgado cuarto de distrito de procesos penales federales en el Estado de México.

El presunto líder de la organización criminal Los caballeros templarios fue ingresado en el penal de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, luego de ser capturado la madrugada del pasado viernes en Morelia, Michoacán, tras un operativo de inteligencia de cuatro meses.