“Nunca hemos peleado con el gobierno”: hijos de ‘El Chapo’

Todo apunta a que su grupo criminal orquestó la agresión, señalan reportes de inteligencia.

México

Los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de El Chapo, firman una carta en la que señalan que “nunca hemos peleado con el gobierno ni queremos hacerlo.

En el documento, que fue difundido ayer por la periodista Azucena Uresti, niegan que hayan orquestado el ataque del pasado 30 de septiembre en Culiacán, en el que murieron cinco militares.

Sin embargo, informes federales de inteligencia a los que MILENIO tuvo acceso apuntan a que “gente del grupo que trabaja para ellos” perpetró el crimen.

En la misiva fechada el 2 de octubre y entregada por José Refugio Rodríguez, abogado del capo, Iván y Alfredo rechazaron “tajantemente haber participado u ordenado el ataque, con la aparente finalidad de rescatar a una persona que ni conocemos, ni (con la que) nos unen lazos de sangre”.

Por ello, “exhortaron” a las autoridades a no basar sus acusaciones en la “simple creencia” o “sospecha”, realizando una investigación “científica” que utilice los equipos de inteligencia y espionaje con los que cuentan, mismos que permitieron la captura de su padre.

Los hermanos Guzmán Salazar dijeron desconocer el motivo por el que las autoridades militares los involucran en la emboscada del que dejó cinco militares muertos, como lo declaró, horas después de la agresión, el comandante de la Novena Región Militar en Sinaloa, Alfonso Duarte Mújica.

Reprocharon al gobierno que haga estos señalamientos a pesar de que cuenta con “información privilegiada” y con equipos de espionaje “valuados en millones de dólares, que, de haberlos utilizado, tendrían plena seguridad de nuestra inocencia”.

Además, aseguraron que las cuentas de Twitter que les atribuyen son falsas: “les pedimos dejar de caer en el juego de quien quiera que sea que las esté manejando y a no creer las pifias que en ellas se publican”.

LAS INVESTIGACIONES

Un día después de que pistoleros atacaron a un convoy militar que escoltaba a una ambulancia de la Cruz Roja que trasladaba a un presunto delincuente herido, los hijos de El Chapo negaron estar detrás de estos hechos; el primer deslinde lo hicieron a través del litigante, quien por estos hechos fue llamado a declarar a la Procuraduría General de la República.

A pesar de ello, documentos de inteligencia, a los que tuvo acceso MILENIO y que revelan que la Subprocuraduría Especializada en Investigación en Delincuencia Organizada (Seido) asumió la indagatoria, perfilan a los miembros de la organización criminal que encabezan los hermanos Guzmán Salazar como los probables responsables de la emboscada.

Según los documentos, su agrupación mantiene el control del narcotráfico en Culiacán, sin que hasta el momento hayan podido ingresar y establecerse los herederos de los Beltrán Leyva, sus principales enemigos con quienes han tenido cruentos enfrentamientos.

La Seido asumió la titularidad de las pesquisas que en un principio estuvieron a cargo de la Subprocuraduría de Control Regional de Procedimientos Penales y Amparo en su delegación en Sinaloa.

En la indagatoria se identificó que la camioneta de la policía municipal de Badiraguato, con número 25717, fue la que escoltó a la ambulancia que trasladaba herido a un sujeto identificado como Oliver Escobar Valla, cómplice de Julio Oscar Ortiz Vega, El Kevin, el hombre rescatado durante la emboscada del 30 de septiembre.

MILENIO dio a conocer en su edición del miércoles que policías de ese municipio resguardaron al lesionado procedentes de Badiraguato con dirección a Culiacán, lo que fue registrado por cámaras de vigilancia de la caseta de peaje denominada Limón de los Ramos. El vehículo oficial iba en convoy con otras camionetas en las que iban presuntos integrantes del crimen organizado.

La Seido indaga además la cadena de mando de las autoridades policiales de Badiraguato y de Culiacán y en las que se trata de establecer si la patrulla que escoltaba a Oliver informó a otras corporaciones que custodiaba a una persona herida de bala, producto de un enfrentamiento.

Otra parte de la investigación trata de revelar el motivo por el que el C-4 de Culiacán no alertó mediante su sistema de cámaras de vigilancia el desplazamiento de un convoy de vehículos en los que iban los sicarios que atacaron a mansalva a 17 militares, de los cuales cinco murieron y 10 resultaron heridos, además de un paramédico.