NL: liquidar a ‘El Maruchan’ desató la violencia en penal

Como el gobierno estatal impidió los cobros ilegales en esa prisión, el criminal ya no pudo reunir la cuota que le exigía el cártel del Noreste y decidió asesinarlo, explican autoridades.
Javier Orlando Galindo.
Javier Orlando Galindo. (Especial)

Monterrey

El secretario de Gobierno de Nuevo León, Manuel González Flores, afirmó que la violencia en el penal de Topo Chico durante la noche del miércoles, que dejó un saldo de tres muertos y 19 heridos, no se debió a un motín sino a la orden de un grupo criminal hacia algunos internos de eliminar a Javier Orlando Galindo, El Maruchan.

Puntualizó que luego del motín ocurrido en febrero pasado en esa cárcel, por el cual murieron 49 reos, el gobierno estatal asumió el control de todos los penales de la entidad.

Al respecto, en un mensaje por Facebook, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón aseveró que tienen el control del penal de Topo Chico, pero “hay roces entre los internos y no podemos mandar en la conducta de cada quien”.

En conferencia de prensa, González Flores señaló que el del miércoles “no es motín, aquel sí (el ocurrido en febrero). Este fue un asesinato por gentes del mismo grupo”.

Precisó que precisamente después de esos hechos El Maruchan se había quedado como líder del cártel del Noreste al interior del penal, con la obligación de alcanzar ciertos montos de cuotas para entregarlos a los dirigentes de ese grupo criminal en el exterior.

Sin embargo, agregó, como el gobierno ya tiene el control de esa cárcel “terminó con un gran negocio que tiene que ver con la extorsión, las amenazas y con el cobro de cualquier acción dentro del penal”.

El funcionario expuso: el negocio “era bastante fuerte, pues servía para apoyar a grupos de la delincuencia en el exterior... una vez que vieron menos dinero, (los delincuentes) consideraron que fallaba el líder que habían dejado en el penal. No recuerdo el nombre, pero sí el apodo, El Maruchan... consideraron que no cumplía con las cuotas y tomaron la decisión de quitarlo como líder. Es por ello que sucedió lo que ocurrió ayer (miércoles)”.

Las autoridades neoleonesas abundaron que junto con Orlando Galindo, también fueron asesinados Edelmiro Guadalupe Gaspar González Rubio y Jesús Ledezma Ramírez.

Al respecto, el secretario de Gobierno comentó: “Yo no tengo la certeza de que alguien hubiera ordenado matar a alguien más”.

Señaló que desde que arrebataron al crimen el control del penal se elevaron los índices de violencia en las calles de Nuevo León.

“A partir de finales de febrero se eleva esto (la criminalidad). Esta es la razón. No habíamos querido comentarlo, pero ese aumento que ustedes ven es a raíz de que se toma el control del penal y no se permite el pago de piso, asaltos y empieza a crecer la delincuencia al exterior”, expuso.

Roberto Flores, procurador estatal, dijo que recabaron 20 entrevistas a internos y en cuatro de ellas señalan por apodos a los presuntos responsables del ataque.

Cuauhtémoc Antúnez,  secretario de Seguridad Pública neoleonés, informó que las 2 de la mañana del jueves familiares entraron a ver cómo estaban los heridos y a las 8 horas las actividades se reanudaron normalmente.

Por Facebook, el gobernador Rodríguez Calderón se refirió al hecho y escribió: “Raza, tenemos el control del penal, hay roces entre los internos y no podemos mandar en la conducta de cada quien. Estamos trabajando bien duro para tener más seguridad, tanto dentro como fuera de los penales”.

EXPEDIENTE AMPLIO

Javier Orlando Galindo, quien tenía 27 años, también se hacía llamar Jesús Orlando Galindo Puente y Francisco Javier Puente Macías. Le apodaban El Maruchan, El Javi o El Chocorrol.

En febrero de 2012 fue uno de los 37 reos que se fugaron de la de Apodaca durante un motín en el que murieron 40 internos. Dos años después fue capturado en Tamaulipas y de ahí trasladado a Nuevo León para ser ingresado al penal de Topo Chico.

Su expediente en ese entonces ya incluía una investigación por la masacre de los 17 integrantes del grupo musical Kombo Kolombia, perpetrada el 24 de enero de 2013 en Mina, Nuevo León.

En Topo Chico enfrentaba un proceso por delitos relacionados con la delincuencia organizada y en febrero sumó uno más al ser señalado como uno de los autores de la matanza de 49 internos durante el motín del día 11.



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