“Ser parte de la Policía Estatal incluye muchas facetas”

Elena tiene 31 años, es oficial de la Policía Estatal de Coahuila desde hace 13 años. Es madre soltera de dos hijas y desde pequeña siempre tuvo la inquietud por formar parte de la milicia.
Elena una mujer que no pierde el toque.
Elena una mujer que no pierde el toque. (Nancy Méndez.)

Coahuila

Hay temor en la vida cotidiana. No se puede negar que en las ciudades y más en los poblados, en las áreas más pobres, falta seguridad.

Es el mismo miedo el que ha orillado a algunas mujeres a tomar un arma de grueso calibre, a portar vestimenta masculina, lentes oscuros, ya sea por el llamado a una vocación o por el gusto de defender a su familia y a su comunidad.

Elena tiene 31 años, es oficial de la Policía Estatal de Coahuila desde hace 13 años. Es madre soltera de dos hijas y desde pequeña siempre tuvo la inquietud por formar parte de la milicia.

"Mis hijas ven lo bonito, no saben y es recomendable que no sepan del peligro diario al que me enfrento”.

Por lo general, la carrera policíaca está enfocada al área masculina, es como un culto a los hombres, por cuestiones de riesgo, de condición física, de fuerza. 

De los 45 alumnos en el aula para la formación de nuevos agentes de la Policía Estatal, Elena era la única mujer. Inicia su día con una hora de acondicionamiento físico, revisa su uniforme, su armamento, en donde incluye, como los demás, armas de grueso calibre.

"Manejo las mismas armas que los hombres, trabajo 12 horas diarias, hago patrullaje, atiendo accidentes en las carreteras y hago labor de administración en la corporación".

Relata que sus hijas se quedan al cuidado de su madre, ellas tienen 11 y seis años y les gusta su imagen de mujer oficial de policía.

“Ellas ven lo bonito, no saben y es recomendable que no sepan del peligro diario al que me enfrento, aunque a veces se dan cuentan por las noticias”.

Elena ingresó al cargo de elemento de seguridad con la ilusión de prestar un servicio a su comunidad, brindar el apoyo no sólo al municipio, sino también a los lugares a donde los cambian constantemente.

En donde ella habita ya han bajado los índices de violencia, el departamento de la Policía Estatal, atiende no solo problemáticas de incidentes viales, sino también de asaltos a mano armada y situaciones en donde la ciudadanía necesite el apoyo judicial.


“Nos ocupamos de accidentes en las carreteras del Estado, la mayoría ocasionados por el factor del alcohol, brindamos atención a los lesionados, con el soporte de la Cruz Roja, Bomberos y Protección Civil, entre otras dependencias”.

Como mujer, se mueve por los sentimientos. Cuando Elena asiste a algún percance en donde los involucrados incluye a menores de edad, trata de omitir las emociones que siente por el hecho de ser madre.

Cuenta que en la preparación en la academia de policía incluyó el manejo de cadáveres, de necropsias, cursos de primeros auxilios, tácticas, peritaje, entre otros. Esto para estar preparada ante este posible tipo de situaciones.

"Manejo las mismas armas que los hombres, trabajo 12 horas diarias, hago patrullaje y atiendo accidentes carreteros”.

“Estar en un accidente, ante el dolor de la gente que pide ayuda, te sacude, tiene que ver la vocación para brindar el apoyo, estar consciente de que tienes que realizar tus funciones así como está estipulado, no somos inhumanos, pero tenemos que controlar los sentimientos para cumplir con nuestra función como agentes estatales”.

Ser un elemento de la Policía Estatal de Coahuila es una carrera que va a la par del riesgo. “Sí nos enfrentamos a todo tipo de peligros, estamos expuestos a los enfrentamiento con armas de fuego, por ejemplo, en un asalto a mano armada de alguna tienda, al llegar al lugar sabemos que nos van a atacar”.

Sin embargo, descarta que se les dé un mal trato a las personas cuando están involucradas en algún delito.

“Aunque se requiere la fuerza en casos específicos, somos personas disciplinadas, generamos respeto. Para someter a un delincuente usamos la técnica más que la fuerza, nunca andamos solos y yo nunca he pierdo mi lado femenino”.

En cuanto al sueldo para esta vocación, dice que va a la par de cualquier otra carrera, tienen oportunidades de crecimiento dentro de la corporación, de incrementar su nivel de estudios y de acceder a un mejor rango dentro del organismo.