Muerte de 'El Chayo' fue un error, no un engaño: Valdés

Guillermo Valdés Castellanos, ex director del Cisen deslindó a éste órgano de inteligencia de tener alguna responsabilidad en la falsa versión de la caída del líder de "Los Caballeros Templarios".

Ciudad de México

El gobierno federal cayó en la trampa de dar por muerto a Nazario Moreno, El Chayo, en 2010, pero fue un error y no un intento de engaño a la sociedad, dijo Guillermo Valdés Castellanos, ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Deslindó al órgano de inteligencia del Estado mexicano -del que fue director de 2007 a 2011- de haber tenido alguna responsabilidad en la falsa versión de la caída del líder intelectual y espiritual de Los Caballeros Templarios, aunque admitió que también existía una gran carga de trabajo en las diversas áreas responsables de la seguridad.

Valdés Castellanos dijo que la Policía Federal obtuvo dicha información tras encabezar un operativo en Michoacán que derivó en un enfrentamiento con el grupo criminal.

En consecuencia fue la corporación que dependía entonces de la Secretaría de Seguridad Pública federal la que aportó los informes y supuestas evidencias sobre el fallecimiento del narcotraficante, y eso fue lo que el gobierno dio como válido de forma equívoca.

"Hay que reconocerlo, fue un error, pero es muy importante señalar que del error de haber caído en la trampa de la no muerte de este señor no se ve que haya ni mentira ni engaño. Hubo un error, no intensión de engañar a la sociedad", agregó.

"Teníamos demasiado trabajo y muchos grandes objetivos que hacían que hubieran otras prioridades, suponíamos y creíamos que el señor había muerto, había suficientes evidencias para pensar eso y nos equivocamos".

El ex director del Cisen participó en la presentación de su libro Historia del narcotráfico en México, en el Club de Industriales, donde lo acompañaron el escritor Héctor Aguilar Camín, Manuel Camacho Solís y Leo Zuckermann.

Valdés Castellanos aceptó que durante el gobierno de Felipe Calderón "no supimos explicar convincentemente" el grave fenómeno del narcotráfico que se gestó años atrás y tuvo su detonante de "violencia descomunal" en 2008 con miles de muertos.

Sostuvo que ello se debió en gran parte a que en México había mucha polémica y polarización, por lo que la intención del libro es contribuir al debate del fenómeno desde una perspectiva diferente, basada en el estudio de la evolución de los grupos criminales, que cuentan con ejércitos privados que se convirtieron en máquinas de matar.

Manifestó que en el sexenio pasado la discusión se "politizó" y "partidizó", en algunos casos con el propósito de responsabilizar al presidente Calderón por declarar la guerra al narcotráfico y "patear el avispero".

En su intervención, Héctor Aguilar Camín manifestó que el camino para terminar con la violencia generada por el narcotráfico es levnatar la política prohibicionista en el consumo de drogas.

El escritor calificó como "victorias discutibles" la captura de capos del narcotráfico que ha realizado el gobierno federal. "No importa cuántos chapos detengan, siempre habrá un chapo", ironizó.

Manuel Camacho Solís criticó que el gobierno calderonista se haya lanzada a una "guerra" contra los cárteles cuando carecía de legitimidad tras el resultado de la elección presidencial de 2006.

En su opinión la lucha contra la delincuencia organizada sólo tendrá avances reales y resultados positivos para la sociedad con un gran acuerdo político nacional, similar al que se suscribió en Colombia entre los años 1989-1990.