Suben ataques a sacerdotes en gobierno de Peña: Iglesia

En la administración del presidente Enrique Peña Nieto se tiene un registro de ocho sacerdotes asesinados y dos desaparecidos.
El sacerdote católico John Ssenyondo fue reportado como desaparecido por la diócesis de Chilpancingo-Chilapa.
El sacerdote católico John Ssenyondo fue encontrado muerto en una fosa clandestina en Guerrero (Tomada de Facebook John Ssenyondo)

Ciudad de México

La tendencia de atentados contra los religiosos sigue a la alza; se registró un aumento del 100% por ciento al cierre de este año, comparado con el segundo año de gestión en la administración de Felipe Calderón, según el informe anual del Centro Católico Multimedia.

El reporte anual 2014, titulado "El Riesgo de la Vida Religiosa en México" señala que en los dos primeros años de la administración del presidente, Enrique Peña Nieto, tienen un registro de ocho sacerdotes asesinados y dos desaparecidos.

En los últimos 24 años se presentaron 47 atentados contra sacerdotes, de los cuales 45 son crímenes y dos se encuentran en calidad de desaparecidos, según el informe del Centro Católico Multimedia.

El balance señala que en el 2014 han sido perpetrados cuatro crímenes contra religiosos, de los cuales tres asesinatos corresponden a sacerdotes y un atentado cometido contra un laico que acompañaba a un presbítero, este último logró sobrevivir.

En los últimos doce meses dos sacerdotes de la arquidiócesis de Acapulco fueron levantados y fueron asesinados por miembros de grupo violentos, asegura el informe.

Otro sacerdote que pertenecía a diócesis de Atlacomulco, Estado de México, fue asesinado cuando intentaron robar su templo. Tres más fueron rescatados, una de la diócesis de Apatzingán, Ciudad Altamirano y Xalapa.

También el asesinato del sacerdote ugandés quien pertenecía a la diócesis de Ciudad Altamirano y sus restos fueron identificados en las fosas clandestinas en donde buscaban a los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.

De acuerdo con este reporte, el panorama de 2015 no es nada alentador para el sector religioso porque permite ver que los agentes de pastoral en México son cada vez más vulnerables a la creciente ola de agresiones, asesinatos y desapariciones forzadas.