En México “hay una crisis de seguridad”, admite Campa

El subsecretario de Prevención de la Segob indicó que se debe trabajar más para combatir al secuestro y la extorsión.
Campa resaltó que los jóvenes forman parte de la operación del crimen organizado porque las bandas requieren de gente para todas sus etapas.
Campa resaltó que los jóvenes forman parte de la operación del crimen organizado porque las bandas requieren de gente para todas sus etapas. (Archivo)

Ciudad de México

Roberto Campa, subsecretario de Prevención de la Secretaría de Gobernación, expresó que hay una crisis de seguridad, ya que las instituciones fueron diseñadas para otra realidad en la cual no se contempló la presencia del crimen organizado.

Indicó que lo anterior, se ha presentado en otras naciones además de México.

Dijo que para combatir los problemas institucionales, deben mejorar la policía, la justicia y las cárceles.

Agregó que a pesar de la reducción de las cifras de los índices delictivos del país en delitos como el homicidio, y robo con violencia, se debe trabajar más para combatir al secuestro y la extorsión.

Resaltó que los jóvenes forman parte de la operación del crimen organizado porque las bandas requieren de gente para todas sus etapas.

“El crimen organizado” requiere de personas y aquí me parece que tenemos que reconocer también que la crisis de seguridad que hemos vivido está vinculada con factores de riesgo que han hecho que esta delincuencia organizada pueda reclutar una gran cantidad de gente, sobre todo jóvenes", dijo.

Explicó que como parte del reclutamiento necesitan gente para la producción, transporte y comercialización de ilícitos.

Por ello, señaló que México está en un proceso de cambio y de transformación, con la legislación electoral y en el esquema fiscal y financiero.

“Sí son tiempos de turbulencia, porque son también tiempos de cambio y de reformas”.

Como parte de los esfuerzos, informó que se trabaja en los programas de prevención, con 75 universidades del país.

Dijo que con el programa “Glorias del Deporte”, el cual reclutó a un conjunto importante de ex futbolistas para trabajar con jóvenes de entre 14 y 16 años, en las comunidades en las más peligrosas y violentas, a fin de construirles un proyecto de vida, e intentar que “no sean presa fácil para que sean reclutados por la delincuencia”.