Médicos sin Fronteras prepara misión en Michoacán

La brigada que atenderá a la población de los municipios más conflictivos de Tierra Caliente cobrará un salario similar al de una zona de guerra, confirmaron a MILENIO la organización no ...

Michoacán

Prácticamente con los mismos protocolos que emplea en una zona de guerra, Médicos sin Fronteras se prepara para iniciar una inédita misión en clínicas rurales de Michoacán, a las que enviará en las próximas semanas un nutrido grupo de médicos, paramédicos y enfermeras para tratar de atender a la población de los municipios más conflictivos de Tierra Caliente

Fuentes de la organización no gubernamental y de la Secretaría de Salud estatal confiaron a MILENIO que por esta misión, primera de su tipo en territorio mexicano, se ha prometido a quienes accedan a participar en ella un salario similar al que ganarían en zonas de combate, debido al peligro que conlleva trabajar en Michoacán. “Me ofrecieron lo mismo que por ir a Afganistán”, indicó un médico veterano que está por hacerse cargo de una clínica en Tierra Caliente.

MILENIO verificó la información tanto con Médicos sin Fronteras como con la Secretaría de Salud estatal. En el caso de MSF, la encargada de comunicación, Analía Lorenzo, admitió que ya se negocian los detalles finales con el gobierno de Fausto Vallejo para formalizar el envío de la brigada médica. “Estamos en ese proceso”, dijo. No precisó si dentro de estas negociaciones se ha entablado contacto directo con el gobierno federal y su comisionado de salud en el estado, Gabriel O’Shea.

Por su parte, Atzimba Rosiles, enlace de comunicación social de la Secretaría de Salud michoacana, detalló que en un principio el trabajo de la ONG estará centrado en clínicas rurales “en las que se requiere personal”. Cabe destacar que muchos de estos sanatorios locales se encuentran abandonados o con severa escasez de médicos: al mismo tiempo que muchas universidades del país se rehúsan a enviar estudiantes de servicio social a territorio michoacano, pocos profesionales quieren trabajar bajo riesgo permanente.

En 2013, médicos asignados a una clínica rural en Buenavista Tomatlán optaron por atrincherarse al interior de las instalaciones por temor a ser víctimas de la violencia. Y ante el acoso que ha sufrido su personal por parte de Los caballeros templarios, el delegado estatal del IMSS, Julio César González, pidió el año pasado al crimen organizado “no meterse por favor con el personal de salud”.

Lo cierto es que la problemática de violencia ha impactado lo mismo a hospitales que a clínicas pequeñas. Mientras que muchas de las últimas permanecen abandonadas, tan recientemente como en enero pasado, el Hospital General de Apatzingán —uno de los más importantes de la región— cerró sus instalaciones por varios días y dio de alta a todos sus pacientes, para evitarles riesgos.

En tanto, el hospital regional de Tuzantla cerró en 2011 por varias semanas después de un enfrentamiento entre Los caballeros templarios y La familia michoacana. Médicos del nosocomio renunciaron a causa de la violencia.



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