Manuel Plancarte, el templario que traficaba órganos de niños

El sobrino de Kike Plancarte, segundo al mando de Los Templarios, ya es investigado por presuntamente formar parte de una red de tráfico ilegal de órganos de menores.
Manuel Plancarte Gaspar
Manuel Plancarte Gaspar (Especial)

Ciudad de México

A sus 34 años, Manuel Plancarte Gaspar ya era conocido como el templario que presuntamente le sacaba los órganos a los niños para después venderlos.

Plancarte pertenecía al cártel michoacano Los Caballeros Templarios, dedicado al tráfico de droga, extorsión a productores de limón y aguacate en la entidad, además de empresarios, y de robo de minerales para exportarlos a China y, presuntamente ahora, comercializar ilegalmente órganos de niños.

Manuel es sobrino de Enrique Kike Plancarte Solís, segundo líder en la estructura de Los Caballeros Templarios. Kike es familiar de Dionisio Loya Plancarte, El Tío, quien fue detenido el 27 de enero en Morelia, Michoacán, cuando se encontraba escondido dentro de un clóset.

Según el secretario de Seguridad Pública estatal, Carlos Hugo Castellanos Becerra, Manuel formaba parte de una red de tráfico ilegal de órganos. Ubicaba a sus víctimas, que debían de contar con ciertas características; los menores de edad eran los preferidos.

Una vez que los secuestraba, los llevaba a casas rentadas previamente. En esos domicilios ya tenían el equipo y médicos para extraerles los órganos y después venderlos, dijo el funcionario estatal.

El titular de la SSP mencionó que Manuel operaba en los municipios de Apatzingán y Uruapan.

Su carrera criminal se vio trunca cuando fue detenido en el municipio de Tarímbaro, junto con Ricardo Morales Torres, a quienes les aseguraron un vehículo con reporte de robo, dinero en efectivo y droga conocida como cristal, dio a conocer el gobierno de Michoacán el 17 de marzo.

El comisionado para Michoacán, Alfredo Castillo, dijo en una entrevista para MVS que Los Templarios ya son investigados por supuesto tráfico ilegal de órganos y ritos de iniciación en los que obligaba a sus integrantes a comer corazones.

El funcionario federal aclaró que cuentan con declaraciones de otras personas que afirmaron que Nazario Moreno, El Chayo, utilizaba órganos como el corazón para realizar un proceso de iniciación en el que obligaba a personas a comérselo.

Cuando había una traición o quería poner a prueba a la gente, El Chayo los obligaba a comer órganos, dijo Castillo.

Arturo Dib Kuri, director general del Centro Nacional de Trasplantes informó en una entrevista para MILENIO que es "científicamente imposible" que en México exista tráfico de órganos debido a que se requiere de una infraestructura hospitalaria de tercer nivel de atención, especialistas entrenados, y varios estudios serológicos.

Agregó que "el tráfico de órganos forma parte de las leyendas urbanas que causan pánico entre la sociedad. Y la realidad es que no hay ninguna denuncia penal al respecto ni tampoco evidencia de algún caso veraz sobre este tipo de ilícito en el país".

Sin embargo, Manuel ya es investigado por la muerte de menores de edad y fue puesto a disposición del Ministerio Público.