Madre asesina a sus dos hijos en León

Reportes preliminares de la policía municipal indican que primero los ahogó y después los incineró.
Cuando le preguntaron a la mujer por qué los había matado, ella respondió: "Alguien tenía que morir".
Cuando le preguntaron a la mujer por qué los había matado, ella respondió: "Alguien tenía que morir". (Guillermo Villegas )

León, Guanajuato

Una obrera de una fábrica de calzado, vecina de la colonia Las Joyas, en León, Guanajuato, fue acusada de asesinar a sus dos hijos.

Las versiones preliminares indican que Soledad Esparza Flores primero los ahogó y después quemó sus cuerpos.

Los hermanitos eran una niña de 10 años de nombre Dana, y César, de siete años, ambos de apellido Esparza Flores.

Los cuerpos de los pequeños estaban en la orilla de una presa, cerca del bulevar Aristóteles de Las Joyas. Se encontraban calcinados en medio de un círculo trazado de tierra.

Hasta el momento no se sabe si se trató de un ritual o si simplemente la infanticida delimitó el lugar.

El director de la Policía Municipal en León, Francisco Javier Aguilera Candelas dijo: “Es lamentable, llegamos al lugar y estaban los dos menores calcinados a la orilla de un estanque. Ya tenemos detenida a la madre de los menores y a su pareja sentimental. Ya las autoridades ministeriales determinarán quién cometió el crimen”.

Fue la pareja sentimental de la mujer quien reportó los hechos.

La mujer y el hombre eran adictos a la mariguana.

El hombre es originario de Jalisco y es guardia de seguridad y ella es de León. El primer reporte se realizó a las 10:40 de la mañana de este jueves.

Los niños debieron haber sido entregados a una Casa Hogar el domingo pasado, pero la mujer no los llevó. Ella se justificó diciendo que ya vivía en Guadalajara con su pareja sentimental y que ya no estaba en León.

Autoridades mencionaron que existían antecedentes de violencia intrafamiliar, lo que podría haber derivado en la situación por la cual los niños vivían en la Casa Hogar.

El camino donde fueron hallados los pequeños está lleno de arbustos y de espinas, no hay acceso para autos. Se presume que el crimen se cometió el sábado pasado.

A la llegada de las autoridades, el hombre acusó a la mujer de haber cometido los crímenes, sin embargo, él también fue detenido.

Cuando los policías quisieron subir a ambos en la misma patrulla, el hombre trató de correr y alejarse de ella. "¡No me quiero ir! ¿cómo puede haber gente enferma en el mundo?", gritó.

El hombre lloraba y pidió ser llevado en otra patrulla.

La zona fue asegurada por policías ministeriales. Cuando le preguntaron a la mujer por qué los había matado, ella respondió: "Alguien tenía que morir".