Karla López Albert, historia de un feminicidio en Puebla

La procuraduría estatal confirmó que la mujer de 31 años fue asesinada por Manuel Forcellado Nader, su pareja sentimental, quien le exigía que abortara.
Funeral de Karla López Albert, luego de ser asesinada y abandonada en Tláhuac.
Funeral de Karla López Albert, luego de ser asesinada y abandonada en Tláhuac. (Foto: Gabriela Martínez)

Ciudad de México

Karla López Albert y Manuel Forcelledo Nader llegaron al salón de fiestas infantiles Katz, ubicado en San Pedro Cholula, Puebla, y propiedad de los padres de él.

El plan original de la pareja era verse en la plaza comercial San Diego para cenar y durante la plática acordar que él pagaría un seguro médico para ella, quien tenía cinco meses de embarazo.

En el salón Katz, Manuel no habló acerca de cómo asumiría su responsabilidad por el embarazo. Adentro del lugar la pareja no estaba sola, también había dos hombres: Rodrigo Agusto Solís Cano, de 32 años, conocido como El Roko, y Moisés Codero Hernández, de 42 años, de apodo El Moy.

Manuel y El Roko sometieron y golpearon a Karla hasta que perdió el conocimiento; luego El Moy la estranguló con un lazo de rafia. El cuerpo sin vida de Karla fue ocultado en la cajuela de su propio vehículo.

Karla y Manuel…

La historia de Karla, de 31 años, y Manuel, de 28, comenzó el 3 de junio de 2013 cuando se conocieron en el centro nocturno La Chilanguita en la Angelópolis. Fueron presentados por unos amigos y a partir de entonces comenzaron a salir.

En octubre, Karla le avisa a Manuel que espera un hijo de él. La respuesta de Forcellado Neder fue agresiva, le pidió que abortara. En dos ocasiones él la llevó a clínicas para abortar, pero Karla se negó.

Con el paso de las semanas, la propuesta de Manuel se complicaba y solo podría realizarse una interrupción clandestina mediante cesárea. Aún así no quitó el dedo del renglón y le dio 20 mil pesos a Karla para que interrumpiera su embarazo.

Ante la negativa de ella, Manuel le pidió que le regresara el dinero, y fue a principios del mes de enero cuando pasó a su casa a recoger el efectivo. Los papás de Karla, quienes desconocían que ella estaba embarazada, creyeron que la transacción que hacía su hija con Manuel, era porque él le había dado a ella ese dinero para guardarlo.

La siguiente ocasión en que Karla y Manuel volvieron a verse, fue el jueves 30 de enero, cuando ella fue asesinada.

La búsqueda

Eran contadas las personas que sabían del embarazo de Karla y de la insistencia de Manuel para que ella abortara. El círculo se reducía a las amigas de ella, quienes estaban enteradas del encuentro –y el tema a tratar- entre la pareja.

La noche del jueves 30 de enero, las amigas de Karla trataron de localizarla vía telefónica para saber cómo le fue con Manuel.  López Albert no contestó su teléfono.

Las amigas de Karla le dejaron mensajes en sus redes sociales y al día siguiente llamaron a su casa para preguntar por ella. A partir de ese momento comenzó su búsqueda y fue cuando las amigas de Karla, le revelaron poco a poco a Carlos López y a Esperanza Albert, los detalles de la tormentosa relación que su hija tenía con Manuel Forcelledo Nader.

Mientras que la búsqueda de Karla López Albert se expandía en redes sociales, los padres de ella llamaron a Manuel, hablaron con él e incluso con sus padres, quienes negaron que la pareja se hubiese visto en las últimas horas. Incluso Manuel le dijo al papá de Karla, que él tenía dos meses de no verla.

“Él dijo eso, pero él estuvo aquí a principios de enero cuando vino por el dinero”, comparte Carlos López en entrevista con Azucena Uresti para Milenio Televisión.

Esperanza Albert, recuerda que el día en que su hija desapareció, ella le avisó que se iría con Manuel a cenar.

“Ella me dejó en la avenida Juárez, y de ahí se fue con él”, dijo Esperanza Albert.

La localización

La madrugada del dos de febrero, el vehículo de Karla fue trasladado por El Roko hacia el Distrito Federal. En la cajuela estaba el cuerpo de la mujer.

El vehículo fue abandonado en la calle Antiguo Camino a Tlaltenco y prolongación Pino Suárez, en la colonia Zapotitlán de la delegación Tláhuac.

Al día siguiente, la procuraduría capitalina dio a conocer el hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer, pero no fue sino hasta cuatro días después cuando los familiares de Karla acudieron a la morgue a reconocer el cuerpo. Era ella.

Ese mismo día en Puebla, la procuraduría estatal detuvo en calidad de presentado a Manuel Forcelledo Nader, y horas después fue arraigado; dos días después, Karla recibió cristiana sepultura.

Las pruebas

En los siguientes días, la procuraduría poblana realizó una serie de diligencias: testimonios, vínculos telefónicos, dictámenes informáticos, periciales en genética, criminalística, psicología, criminología, poligrafía, reportes policiales y de análisis de información.

También se realizaron cateos en propiedades de los padres de Manuel; en uno de esto inmuebles estaba la rafia con que Karla fue estrangulada. Los mensajes de texto en el celular de Manuel revelaban los acuerdos que tuvo con El Roko y con El Moy.

También un número celular que Esperanza Albert encontró escrito entre las pertenencias de su hija fue investigado. Se trataba del teléfono de Leopoldo Camacho Vázquez, de 37 años. 

La investigación reveló que el 30 de enero, Leopoldo telefoneo con Manuel y con Karla en varias ocasiones. Camacho fue arraigado el 28 de febrero y negó conocer a la pareja hasta que finalmente cayó en contradicciones.

El 5 de marzo fue arraigado El Roko, y finalmente, el 12 de marzo, la procuraduría poblana en voz de su titular, Víctor Carrancá Bourguet, confirmó la responsabilidad de Manuel en el homicidio de Karla.

También se dio a conocer que los tres cómplices de Manuel eran ex escoltas de un ex rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y de Enrique Agüera Ibáñez, ex candidato del PRI a la alcaldía de Puebla.

Manuel pagó 7 mil pesos a los ex escoltas por el homicidio de Karla.