Jessica pasó de testigo a presunta ladrona: hermano

La estudiante del Politécnico, quien hace dos meses creó un robot para ayudar a invidentes, está presa, acusada de participar en el robo de 94 millones de pesos en cigarros.

Ciudad de México

Hace dos meses, Jessica Sarahí Espinosa fue reconocida por crear, con dos compañeros del Politécnico, un robot para ayudar a personas invidentes. Hoy, la joven de 25 años está presa en el penal de Santa Martha Acatitla, acusada de participar en el robo de 94 millones de pesos en cigarros.

Para su hermano, César Enrique León, la estudiante de excelencia es inocente y asegura que el día de su detención, los policías le pidieron que declarara en calidad de testigo, pero horas más tarde, la acusaron de robo agravado en pandilla.

La tarde del sábado 15 de agosto, Jessica comía con su mamá, cuatro herreros y un velador cuando tocaron la puerta del predio ubicado en la calle Ferrocarriles Nacionales 820, en Azcapotzalco, donde ella rentaba un cuarto y vigilaba dos bodegas en las que almacenaban refresco, narró César Enrique León, hermano de la egresada del Politécnico.

El velador caminó hacia la puerta y preguntó que quién tocaba. Reconoció la voz del chofer del tráiler de otra de las bodegas del predio. Cuando abrió entró él hombre junto con varios policías de investigación.

De acuerdo con el relato de César, los agentes comenzaron a dar órdenes, les quitaron los teléfonos celulares a Jessica, su mamá, los herreros y al velador. Después, los obligaron a meterse a un cuarto mientras cateaban el lugar.

La mamá de Jessica vio por una ventana que los policías sacaron cajas de una bodega, pero no alcanzó a distinguir de qué se trataba. César supone que eran las cajetillas de cigarros robadas en Iztacalco, delito del que después acusaron a su hermana.

En entrevista, César asegura que su hermana, su mamá y las otras cuatro personas estuvieron encerradas una media hora, hasta que los policías los sacaron para preguntarles por las bodegas donde había refrescos.

Jessica les mostró las facturas para demostrar que el refresco había sido comprado legalmente. Sin embargo, dijo el hermano de la joven, los oficiales le pidieron que fuera a declarar ante el Ministerio Público en calidad de testigo.

Ya en la agencia del MP, Jessica declaró, pero las autoridades la acusaron de estar implicada en el robo de 94 millones de pesos en cigarros Philips Morris, el cual se cometió el 8 de agosto a las 00:30 horas, en una bodega de esa empresa en Iztacalco.

"Le dijeron 'estás detenida por robo agravado en pandilla'. (Jessica) no sabía que había mercancía robada" en las bodegas donde rentaba el cuarto en el que vivía, dijo su hermano.

César explicó que la joven estudiante, quien desde hace pocos meses empezó a trabajar en Inbursa, rentaba un cuarto en el predio de Azcapotzalco.

Dijo que una mujer de nombre Aidé Lora, quien le rentaba el cuarto a su hermana, también rentaba dos bodegas, donde guardaban refresco.

Por encargo de Aidé Lora, Jessica pagaba al velador, de nombre Aaron, para que recibiera la mercancía, dijo César.

Jessica contó a su hermano que cuando hizo su declaración, personal de la Procuraduría le mostró fotografías sacadas del video del robo en Iztacalco. Ahí aparece "una mujer más alta, más delgada y con más busto. Mi hermana es chaparrita, mide 1.60 metros".

El hermano de la estudiante del Poli asegura que los policías nunca le dijeron a ella ni al velador que estaban investigando el robo de cigarros.

"Ellos (Jessica y el velador) creen (durante su declaración) que el problema es por el refresco, no les dicen que es por los cigarros. Las autoridades dan por entendido que mi hermana es encargada", dijo.

César reitera que su hermana es inocente, pues "es absurdo pensar que se ha esforzado tanto para lograr su objetivo, para destacar, para titularse y al final del camino decida echar todo por la borda. No tiene sentido".

Jessica "está tranquila y consciente de la situación", afirma su hermano, "ya lo asimiló, asimilamos que viene un largo proceso y ella estará ahí siendo inocente".