“Ignora” jefe policial tráfico de combustible

El director de Seguridad Pública vive a tres casas de donde el Ejército aseguró una finca que almacenaba hidrocarburo de dudosa procedencia.
En el lugar había diversos contenedores donde presuntamente almacenaban el combustible.
En el lugar había diversos contenedores donde presuntamente almacenaban el combustible. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Sólo tres casas es la distancia que hay entre el domicilio del director de la policía de Guachinango y una finca asegurada por el Ejército en donde se almacenaba combustible de dudosa procedencia y que se presume fue el motivo por el cual cuatro soldados fueron asesinados en una emboscada hace un mes.

El inmueble se localiza sobre la calle 5 de Febrero, a cuatro cuadras de la Presidencia Municipal y en la entrada se puede leer un documento signado por la Procuraduría General de la República “Inmueble Asegurado AP/PGR/JAL/AG1M4/2323/14”.

Carlos Gómez Topete, titular de la corporación municipal, aseguró que “tenía la sospecha” de que en la finca que fue asegurada por las autoridades federales “algo raro pasaba”, pero que apenas iba a ordenar una investigación justo en el momento en que los oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional catearon el sitio el pasado 12 de mayo y que derivó en una agresión que le costó la vida a cuatro de sus elementos.

Por su parte, vecinos de la misma calle señalaron que en abril, un grupo de sujetos se estableció en la casa y en poco tiempo se corrió el rumor de que se vendía gasolina por 10 pesos el litro, lo que derivó en largas filas de personas que trataban de adquirir el combustible a bajos precios.

El dueño de la finca, un hombre de 89 años de edad, cuya identidad se mantiene bajo reserva por motivos de seguridad, aseguró que al darse cuenta de la actividad que se llevaba a cabo le pidió a sus inquilinos que desocuparan el inmueble.

“Yo me fijé que era contrabando y les dije que desocuparan ya, les dije dos veces y ellos me dijeron que estaban buscando [casa], pero no buscaban, el gobierno me hizo el favor de echarlos”, aseguró el hombre.

En el patio de la casa aún están algunos bidones e implementos que usaban los sujetos para distribuir el combustible clandestinamente.

Uno de los vecinos de la zona informó que el primer sitio en donde se estableció dicho grupo fue sobre la misma calle en donde se halla la Presidencia Municipal, “es una casa vieja, pero según se sabe fue el director de la policía el que les dijo que no fueran tan descarados, que se fueran para otro lado a vender la gasolina, y frente al ayuntamiento”.

La presencia del Ejército en Guachinango es lo que mantiene con tranquilidad a los vecinos, pues desde la agresión que sufrieron los soldados se incrementó el número de militares en el municipio.

Los residentes aseguran que dicho grupo criminal, además de vender combustible de dudosa procedencia, se desplazaba con armas de grueso calibre por las calles sin ningún problema, incluso, refirieron que el 2 de febrero, cuando se llevaron a cabo las fiestas patronales “ponían una camioneta y llegaban con armas, la gente se espantaba y se iban a sus casas, pero nadie les decía nada, contrataron a la banda y se ponían a bailar hasta con las armas colgando”.

Desde que se registró el atentado hasta la fecha no se han reportado detenciones por la muerte de los cuatro elementos.

Claves

La agresión

- Cuatro soldados perdieron la vida al ser emboscados por un grupo armado, supuestamente miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación

- Tras la agresión, los sujetos escaparon hacia la sierra y hasta la fecha no se ha informado sobre la detención de los involucrados

- La investigación la llevan a cabo elementos de la Procuraduría General de la República y de acuerdo a los primeros resultados, la emboscada fue una venganza por el decomiso de una finca en la que había combustible robado

- Según estimaciones de Petróleos Mexicanos, la paraestatal tiene detectadas casi mil tomas clandestinas en el país