[Historia] "El primer golpe lo recibió en el vientre"

El alcohol que corría por sus venas provocó que golpeara a su mujer en dos ocasiones en el cuerpo.
Dicen que trató de usar su teléfono celular.
Dicen que trató de usar su teléfono celular. (Marco Polo Guzmán/Cuartoscuro)

Pachuca

No era la primera vez que disfrutaba el lento trayecto del líquido al pasar por su garganta. Ya en anteriores ocasiones –varias- había degustado el sabor de esa, su bebida favorita. Qué importa si era ron, vodka, cerveza, pulque, whiskey... lo importante es que estaba disfrutando nuevamente y, como otras veces, el estado provocado por la ingesta de bebidas embriagantes empezaba a manifestarse en su organismo.

No lo notaba, pero la fuerza y el equilibrio empezaban a menguar y en su mente se recreaban escenarios imaginarios sobre su vida y la de otros, aunque un poco alterados por el exceso de alcohol en su organismo, situación que, dicen los que saben, provoca sensaciones tan placenteras como la disminución del temor y la ansiedad e incluso de todo tipo de inhibiciones, lo que provoca riesgos.

Pero este no era su caso.

Macho como muchos y cabrón como pocos, imaginaba, sentía, pensaba que estaba bien y que su fuerza, su valentía y su poder no eran producto de su imaginación desbordada por tantos tragos, sino que eran tan reales como su bebida.

Dicen que trato de usar su teléfono celular, pero la ansiada voz al otro de la línea jamás se escuchó. Segundo intento, mismo resultado.

Se molestó ¿por qué no contestaba?

Ordenó al chofer que lo llevará al sitio donde estaba la mujer.

Ella, en tanto, se encontraba con las hijas de ambos y sus respectivos novios. Evidentemente no pensaba en el ex marido que ya en alguna ocasión había denunciado por violencia intrafamiliar, motivo que había dado la pauta para solicitar y obtener la ansiada y lo que para ella sería una separación que daría y garantizaría su seguridad física y emocional. Qué equivocada estaba.

¿A qué mujer le gusta que su pareja la maltrate, la golpee, la desprecie e incluso la obligue a hacer cosas en contra de su voluntad? No conocemos a muchas, a ninguna de hecho.

El punto es que el sujeto, ebrio, llegó al sitio. Su acompañante estaba preocupado porque el tipo estaba enojado y sabía de su carácter violento. Y tenía razón.

Apenas la vio, comenzó a gritar toda suerte de improperios, pero en la memoria de los ahí reunidos y el ambiente del momento quedó para la historia una peculiar frase: "por qué no me contestas el teléfono, hija de tu puta madre...".

Ella no pudo responder. El primer golpe lo recibió en el vientre, dicen. El reflejo natural a consecuencia del dolor y la fuerza aplicada por el "valiente guerrero" provocó que la mujer se doblara hacia delante y fue precisamente ese movimiento el que aprovecho nuestro boxeador.