"Hace tiempo que aquí no se veía a tanta gente"

San Miguel de Cruces es una de las 13 poblaciones preferidas por los narcotraficantes para sembrar y cosechar plantíos de mariguana y amapola en Durango.
Militares cortan el cabello a dos pobladores.
Militares cortan el cabello a dos pobladores. (Especial)

San Miguel de Cruces, Dgo.

La tala de árboles daba vida a esta comunidad en años de esplendor. El rudo Mario Almada roba cuadro, roba pantalla en Pueblo de Madera, película que se filmó aquí a principios de los 90, que tuvo varias nominaciones al Ariel y ganó el de la mejor escenografía.

Las cosas han cambiado desde aquella visión del cineasta Juan Antonio de la Riva, que marcó uno de los primeros trabajos del entonces novel actor Ignacio Guadalupe. Esta comunidad de la sierra es una de las 13 poblaciones preferidas por los narcotraficantes para sembrar y cosechar plantíos de mariguana y amapola en Durango.

Hay pobreza y mucha gente no ha tenido otra opción que dedicarse al cultivo ilícito, ante la indiferencia de las autoridades locales y estatales.

No hay servicios médicos, drenaje ni telefonía celular. Los habitantes  no gozan la supuesta “jauja” que les ofrecen delincuentes en esta región controlada por las organizaciones de El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada, según informes del gobierno federal.

El Ejército llega hasta aquí para desplegar operaciones de labor social. En el centro de la comunidad la convocatoria rebasa las expectativas, pues en un solo día hay más de mil personas que requieren alguna ayuda.

No hay acarreados, es gente que necesita de algún apoyo de los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Los militares llegan a esta zona de difícil acceso, de terrenos agrestes, para ofrecer servicios médicos, de peluquería, reparación de aparatos electrodomésticos,  “rehabilitación” de inmuebles, limpieza y pintura en escuelas, en una de las cuales todavía se aprecian las huellas de disparos de armas de fuego.

La Sedena está en plena campaña de labor social para apoyar a los habitantes de las comunidades más alejadas y desprotegidas del país.

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Adriana es una joven a la que aqueja un dolor de muela. Dice que se ha puesto “clavo”; el dolor no cede, su mejilla está inflamada, pasa primero con mujeres militares que toman sus datos, después un médico del Ejército la revisa y da algunos medicamentos.

Todavía con el dolor, ella agradece la presencia de los militares en esta jornada de labor social, que ha congregado a más de  mil personas.

Niños y jóvenes, principalmente, aprovechan para que les “corten” el pelo; otros pobladores piden que los soldados que saben de oficios como carpintería y albañilería les ayuden a realizar arreglos en sus casas.

Pobladores comentan que hacía mucho tiempo que en San Miguel de Cruces no se veía tanta gente, “tanta actividad”.

En una comunidad sin señal de telefonía celular se ve a gente que porta teléfonos móviles; algunos son amables, pero miran a quienes llegamos aquí con recelo.

Las construcciones en este Pueblo de Madera se han hecho en su mayoría con árboles; aunque en algunas casas, edificadas con cemento, hay camionetas y vehículos de modelo reciente.

En un paraje hay una patrulla destartalada, saqueada; no hay autoridad local visible. Se encuentra maquinaria para actividades madereras, mucha de ésta en desuso, oxidada.

Habitantes reconocen que intermediarios de organizaciones del narco han obligado a mucha gente a sembrar droga, pero dicen que también han sido “olvidados” por las autoridades.

“Hace muchos años esto era una zona de aserraderos, de mucho trabajo, la producción decayó, hubo problemas, llegaron aquellos cabrones y la gente, mucha, jaló pa’l monte. Se siembra droga, es la verdad. Pero así como se siembra droga, tampoco estamos en jauja, con camionetas o lujo, aquí no llega eso”, se queja Pastor, un hombre de piel morena, cortada, de 70 años de edad.

Aquí opera el Subagrupamiento Beta de la Sedena, que proporcionó servicios de médico, trabajos de mantenimiento (herrería, carpintería, electricidad, plomería, albañilería y pintura), y canje de armas como parte del despliegue que inició el 5 de octubre y terminará el 5 de noviembre de 2016.

El programa para apoyar a la población contempla las comunidades de La Puerta, Palmarito, San Miguel de Cruces, Tayoltita y Los Remedios.