Habitantes de Tala, con temor y sin respuestas

Familiares de desaparecidos continúan en su búsqueda, pero con mayor miedo, luego de que presuntamente un clérigo fuera amenazado de muerte.
El domingo pasado realizaron una misa para pedir por los desaparecidos.
El domingo pasado realizaron una misa para pedir por los desaparecidos. (Jorge Martínez)

Guadalajara

Habitantes de Tala que buscan a sus familiares desaparecidos siguen sin recibir respuesta de las autoridades, pero ahora viven con miedo, pues después de la misa que realizaron el pasado 31 de agosto, comenzó a correr el rumor de que uno de sus párrocos fue amenazado de muerte por integrantes del crimen organizado. 

El ruido que intentaron hacer los asistentes a la misa en la parroquia de San Francisco de Asís poco sirvió, ya que las autoridades no han volteado a ver los casos, e incluso varios que habían dado sus testimonios a los medios de comunicación se negaron a hablar nuevamente de su caso, argumentando que un integrante de la iglesia había sido amenazado luego de dar entrevistas.  

El señor cura, Teodoro, dijo desconocer que alguno de los sacerdotes a su cargo haya sido amenazado, ya que hasta el momento no se lo habían reportado, lo que sí aseguró es que el ambiente en el que viven los habitantes de Tala es de tensión, debido a que tienen miedo de salir por las noches a las calles, y es que al parecer los “levantones” continúan.

Una mujer que busca a su hija desde hace más de 10 años, y que se negó a proporcionar su nombre por temor a ser víctima de alguna represalia, informó a MILENIO JALISCO que las autoridades de seguridad estatal y municipal fueron omisas a las peticiones de las personas que buscan a algún familiar desaparecido.

“Ahorita nadie nos ha buscado, no nos dicen nada. Ya no he vuelto a ir al Ministerio Público, quien me comentó (al momento de levantar la denuncia) que ellos nos hablaban cuando peinaran la zona, pero nunca nos han dicho nada”, comentó la mujer, quien se encuentra desesperada ya que la falta de recursos económicos ha impedido darle seguimiento a la búsqueda de su hija con otras dependencias.

“Fui a la PGR [Procuraduría General de la República], a la Calzada Independencia y de ahí me mandaron a la Calle 14 [Fiscalía General del Estado], pero ya no fui porque no tenía dinero. La verdad es que no puedo buscar a mi hija por eso”.

Los comerciantes por su parte negaron que el crimen organizado los haya extorsionado como se dice. Aseguran que si bien, varias personas han sido privadas de su libertad, ellos no han recibido amenazas del narcotráfico para que paguen cuotas.

Los habitantes van cada domingo a misa a pedir por sus familiares desaparecidos, a quienes recuerdan con una fotografía pegada en un muro de madera que está en el interior del templo.