Habitantes de La Martinica apenas percibieron la vigilancia a Tirso

El silencio impera en las calles de la colonia donde detuvieron al narcotraficante. Solo algunos notaron que había policías federales en las calles de la colonia.
En La Martinica muy pocos se dieron cuenta del operativo de detención de Tirso Martínez Sánchez.
En La Martinica muy pocos se dieron cuenta del operativo de detención de Tirso Martínez Sánchez. (Especial)

León, GTO.

Capturar a uno de los hombres más buscados del planeta no ha sido cosa fácil. A Tirso Martínez Sánchez le seguían los pasos la Agencia Antidrogas de EU (DEA por sus siglas en inglés), el FBI, el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y hasta el IRS (Servicio Interno de Rentas). Las autoridades mexicanas también habían tendido anzuelos para agarrarlo.

“El Centenario” es, por mucho, el Capo más importante que ha caído en León. Y vivía en un departamento cuya renta no habría sobrepasado los 6 mil pesos, de acuerdo al estándar que se maneja en la zona.

En un recorrido hecho por MILENIO se ubicó una decena de edificios habitacionales, en cuyos alrededores no había testimonios de la captura del narcotraficante. Sorprende lo cauto del operativo y el silencio continuo.

“Sí leí en el periódico, pero la verdad no recuerdo haber visto nada raro por esos días”, confesó una vecina de la calle San Sebastián. “Tal vez sea en los departamentos que están junto al Malecón”, aportó.

Un vendedor ambulante que ofrece alimentos afuera de la escuela de religiosas, Jassá, platicó que él vio varios “militares” en los últimos días.

¿Cómo eran?, se le cuestionó. “Hombres grandes, con calzado de corte industrial, pasaron caminando, eran dos, luego los volví a ver a los pocos días”, reveló. “Parecía que andaban buscando a alguien, aunque no interrogaban a nadie”.

Una comerciante, que atiende un local de venta de licores en la esquina de San Sebastián y “La Tota” Carbajal tiene recuerdos de esos días. “Le dije a mi hijo que se me hacía muy raro ver tantos (policías) ‘Ministeriales´ y nos quedamos con la duda del objetivo de su búsqueda. Ahora sabemos el porqué”, compartió.

A los “Ministeriales” los describió como hombres corpulentos con chalecos y armas que dejaban ver sin pudor. “Traían sus radios, luego luego se veía que eran agentes”, recordó.

En San Fernando, la calle que corre junto al Malecón del Río, hay dos edificios de departamentos. Ahí nadie recuerda nada. Tampoco en San Enrique, San Javier ni San Jorge. El silencio es profundo.

En la zona habitacional hay dos escuelas y la afluencia vehicular se da principalmente por “La Tota” Carbajal (antes Olimpo) y San Sebastián.

En una tienda de la Privada Olimpo un tendero ve la captura con humor: “Uy si hubiera sabido, yo lo entregaba y hasta me ganaba la recompensa”, bromeó. La DEA ofrecía cinco millones de dólares a quien aportara pruebas que llevaran a su captura.