Graves, los tres trabajadores heridos en explosión

Los empleados presentan quemaduras de segundo y tercer grado en casi la totalidad de su cuerpo.

Monterrey

Los tres trabajadores que resultaron con quemaduras durante la explosión de la planta de asfalto en Abasolo, son reportados graves en el hospital Universitario.

Una fuente de la Procuraduría de Justicia señaló que hasta el momento ha sido imposible que el Ministerio Público recabe las declaraciones de los afectados, pues se encuentran inconscientes.

Por su parte, personal del nosocomio indicó que los heridos presentan quemaduras de segundo y tercer grado en casi la totalidad de la superficie corporal.

Se trata de Florencio Osvaldo Muñoz Flores, de 34 años de edad; Virgilio Yáñez Sánchez, de 23; y Agustín Garcés Serrat, de 39.

Trascendió que Yáñez Sánchez habita en la zona poniente de Escobedo, mientras que Garcés Serrat es originario de Tampico, Tamaulipas, y tenía apenas unos días laborando en la empresa.

En el transcurso del miércoles los familiares de las víctimas permanecían en las salas del hospital Universitario, esperando noticias alentadoras de sus seres queridos.

La explosión e incendio fue reportada alrededor de las 19:00 del miércoles en el interior de la empresa denominada Parallel Operadora de Negocios.

El establecimiento, que se dedica a la fabricación, procesamiento y venta de asfalto, se localiza en el kilómetro 18 más 500 de la carretera Monterrey-Monclova, en el municipio de Abasolo.

Todo hace suponer, a reserva de las investigaciones y los peritajes que realiza la Procuraduría de Justicia, que el problema se originó a causa de una explosión en un reactor.

La presión de los vapores y el calor excesivo provocaron que una de las tapas saliera volando, comenzando así el incendio que consumió un tráiler y una parte del negocio.

De manera extraoficial trascendió que los cuerpos de los tres hombres que perecieron calcinados podrían ser entregados a los familiares hasta el fin de semana o al inicio de la próxima.

Lo anterior en virtud de que tienen que desahogarse primero los análisis de las pruebas de ADN que permitan confirmar la identidad de las personas fallecidas.