Guardaespaldas de general abatido podrían declarar sobre los hechos

Trascendió que los escoltas ya platicaron con investigadores de Nuevo León.
El mando militar era acompañado de su esposa el día de la agresión.
El mando militar era acompañado de su esposa el día de la agresión. (Especial)

Monterrey

A una semana del asesinato del general Ricardo César Niño Villarreal y de su esposa Flora Pineda Orozco, la Procuraduría de Justicia en el Estado espera que en el transcurso de la semana puedan declarar dentro de la averiguación los escoltas del mando policiaco.

Una fuente allegada a las investigaciones reveló que aún se encuentran haciendo las gestiones legales para declararlos de manera oficial, pero dependiendo de los protocolos legales que se logren, se establecerá si son declarados en Tamaulipas o si hay la disposición para que vengan a Monterrey a declarar.

Según reveló la fuentes, serían ocho los guardaespaldas que rendirían su declaración, aunque aparentemente fueron cuatro los que lo acompañaron el pasado sábado al abandonar Nuevo Laredo.

Tras el asesinato trascendió que los policías que fungían como escoltas del que fuera Delegado de Seguridad de la Zona Norte de Tamaulipas con sede en Nuevo Laredo, ya platicaron con investigadores de Nuevo León y tamaulipecos.

Trascendió que en su conversación sostuvieron que fue el pasado sábado 1 de noviembre cuando el General salió de Nuevo Laredo en un automóvil Tsusru del año 1991 y que llevaba como destino Monterrey.

Dijeron que el jefe policiaco iba acompañado de su esposa y que salieron de un hotel de Nuevo Laredo, señalando que ellos lo siguieron a distancia por espacio de una hora aproximadamente y cuando entró a territorio de Nuevo León fue cuando lo dejaron.

Indicaron que el mando policiaco solía hacer este tipo de práctica, de viajar sin escoltas y que jamás había tenido ningún contratiempo.

Sin embargo, el pasado sábado cuando apenas había avanzado unos 25 kilómetros sin escoltas, fue emboscado por un grupo armado, cuyos sicarios lo masacraron de más de 100 balazos con armas de alto poder.

Los hechos fueron el 1 de noviembre, pero los cadáveres fueron hallados hasta el domingo 2 entre unos matorrales a la orilla de la carretera libre Monterrey-Laredo.

El hallazgo fue hecho por comerciantes que pasaron por el lugar y se desató una intensa movilización policiaca tras confirmar que se trataba del general Ricardo César Niño Villarreal.