Grave, la convivencia entre los procesados y sentenciados: CDHEH

En los penales hidalguenses se relacionan tanto homicidas, como secuestradores, precisan.
Cereso de Pachuca, con sobrepoblación e instalaciones que ya fueron rebasadas.
Cereso de Pachuca, con sobrepoblación e instalaciones que ya fueron rebasadas. (Arturo González)

Pachuca

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, José Alfredo Sepúlveda Fayad, consideró como un grave problema que en los centros penitenciarios de la entidad convivan en un mismo sitio internos procesados y sentenciados, ya que esto afecta en sus conductas y obstruye la reinserción social.

Ejemplificó que en los penales hidalguenses se relacionan tanto homicidas, secuestradores e incluso algunos sentenciados por delitos del fuero federal, con presuntos delincuentes, a quienes aún no se les prueba la comisión de un ilícito y están sujetos a proceso. En algunos casos, dijo, por faltas que no se comparan con los ya comprobados por sus compañeros de reclusión.

"Tenemos un problema grave que es el hecho de que están revueltos los sentenciados con los procesados. Los procesados no se sabe si van a resultar culpables, los sentenciados sí. Además, dentro de estos sentenciados hay a quienes se les comprobó que mataron, secuestraron, violaron; es decir, cometieron delitos graves, pero junto a ellos está un señor que a lo mejor pudo haberse robado hace años una vaca, él no debe de estar ahí con ellos", indicó.

El Ombudsman reconoció que la interacción entre criminales que purgan condenas por delitos de alto impacto y quienes puedes salir exonerados de culpa, al no probarse su responsabilidad en un delito, afecta a este último grupo, que puede influenciarse negativamente.

"Si yo estoy dentro de un Centro de Readaptación y convivo con personas que privan de la libertad, que plagian, que violan, y mi delito es haberme robado una vaca, pues yo puedo adquirir habilidades negativas hacia la sociedad y cuando yo salga de ahí me doy cuenta de que el robarse un animal es lo de menos", ejemplificó Sepúlveda Fayad, quien acotó que este "grave problema" viene de muchos años atrás, cuando no había tantos ingresos de personas a las cárceles estatales.

Por ello, recordó que está la propuesta de construir un nuevo Cereso el próximo año, el cual de acuerdo con el secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad, Nicolás Ramírez Gómez, sería financiado por la Federación. La categoría: regional de media peligrosidad y tendría un costo aproximado de 30 millones de pesos y albergaría mil 500 internos, con proyección a dos mil.

Con esto quedaría separados totalmente procesados y sentenciados.

Perspectiva de cultura

Además de la sobrepoblación que existe en los centros penitenciarios (solamente los de Molango y Jaltocán no sufren este inconveniente), el titular de la CDHEH reconoció que otro punto de atención es juzgar con perspectiva cultural y de raíces, ya que hay casos de indígenas que han sido procesados por su probable responsabilidad en un delito, pero por desconocer de leyes y no hablar el español requieren de apoyo especial para evitar que enfrenten un mal procedimiento penal.

"Las creencias de una persona hñahñu, náhuatl o tepehua hay que comprenderlas a la hora de que los queramos juzgar de acuerdo a leyes que no entienden. Nosotros, como cultura occidental, tal vez tampoco los entendemos por sus creencias y raíces que tienen muy arraigadas".