‘Goyo’ quería ser periodista; es muy peligroso, le dijo su esposa

El reportero Gregorio Jiménez, tomaba fotos en eventos y después las vendía. Cuando uno de sus amigos le propuso trabajar para un periódico, se lo comentó a su pareja; ella presentía algo malo.
El periodista veracruzano Gregorio Jiménez de la Cruz fue secuestrado y asesinado.
El periodista veracruzano Gregorio Jiménez de la Cruz fue secuestrado y asesinado. (EFE)

Ciudad de México

Gregorio Jiménez de la Cruz llegó a escribir al periódico La Red en 2011, por recomendación de un amigo que trabajaba para El Liberal del Sur. Le dijo que solicitaban reportero; cuando le comentó a su esposa Carmela Hernández sobre la propuesta de trabajo, ella le dijo que no. Le daba miedo. "Es muy peligroso".

"No me quieres apoyar", le reprochó Goyo a su esposa. Él hasta ese momento había estudiado computación y un curso de fotografía que le permitió captar imágenes en las fiestas de la localidad de Villa de Allende, en el municipio de Coatzacoalcos.

Después de meditar la propuesta, Carmela aceptó apoyar a su marido. "Yo veía que él sí quería". Ella recuerda vagamente cuando Gregorio llegó con su primera nota: un autobús de la empresa ADO y una patrulla habían chocado entre sí. Los policías murieron. Él cubría la nota roja, contó su esposa, la mujer con la que vivió desde el 4 de agosto de 1992.

Goyo y Carmela se conocieron en 1990 cuando él fue a comprar refrescos al negocio de verduras de la mamá de ella, en Coatzacoalcos. "Llegaba a platicar con mi mamá". Tiempo después formaron una relación amorosa, para convertirse en "mi compañero de vida, casi", recordó su esposa.

De los 22 años que estuvieron juntos, vivieron en su mayoría en una casa humilde en Villa de Allende. Entre un piso de tierra y techo de lámina; Goyo salía adelante, en su carácter se le notaba: era alegre, bromista, noble y que le gustaba ayudar a las demás personas. Tenía momentos en que su carácter "era fuerte". Se enojaba.

Unos años vivieron en Cancún, Quintana Roo. Gregorio tomó un curso de fotografía. Compró su cámara en 1998, y salía a captar imágenes en fiestas y eventos. Sabía revelarlas. Allá las fotos las pagan mejor, comenta Carmela. En Veracruz una cuesta 25 pesos; en Cancún se cotiza en 45. Con lo que ahorraron, construyeron su casa en Villa de Allende.

Gregorio nació el 12 de marzo de 1970 en Minatitlán, Veracruz. Tuvo cuatro hermanos; dos de ellos fallecieron: Ciro, era el más grande; seguía Gerardo; Abelino; Gregorio y Lázaro. También era padre de siete hijos y abuelo de 10 nietos.

Ya con su casita en Veracruz, compraron un burrito, con el que Goyo y su familia iban los Días de la Virgen de Guadalupe y Semana Santa a la iglesia y tomaban fotos que vendían. La gente del pueblo los conocía por esos trabajos independientes.

Gregorio después compró una motocicleta. También un Chevy. Esos vehículos lo transportaban al lugar de la noticia.

Goyo trabajaba para La Red. Poco después comenzó a escribir para el Liberal del Sur. En 2012 ingresó a Notisur. También cubría la nota roja. Le gustaba a esa sección. Pocas veces escribía sobre otras cosas.

En una de sus editoriales, Notisur describió a Gregorio como "un hombre de origen humilde", virtud que "proyecta cotidianamente en su quehacer y comportamiento", y como un "reportero eficiente".

"Los jueves como hoy entraba a trabajar a las 5 de la tarde y salía a las 11 de la noche: reporteaba Coatzacoalcos", dijo Carmela.

Sus notas las firmaba con su nombre Gregorio J. de la Cruz, en otras ocasiones como El Pantera o como redacción, por cuestiones de seguridad. Ese ambiente le hacía tomar precauciones, sobre todo en Veracruz, donde (antes de su muerte) sumaban 14 los periodistas privados de su vida desde el año 2000, nueve de los cuales han caído en la actual administración, según Article 19.

Gregorio fue secuestrado el miércoles 5 de febrero a pasos de la puerta de su casa; hombres armados lo 'levantaron' y lo llevaron al municipio de Las Choapas. Ahí lo asesinaron. El gobierno de Veracruz dice que fue por "un pleito personal"; su esposa rechaza esa postura: "Fue asesinado por su labor periodística".