CRÓNICA | POR ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN

Gonzalo Molina, el pepenador que expandió a la Policía Comunitaria

La tarde en que fue detenido, el integrante de la CRAC regresaba del basurero acompañado de un menor. No opuso resistencia para evitar una confrontación.

Guerrero

A pesar de ser el principal dirigente de la Policía Comunitaria (PC) en Tixtla, Gonzalo Molina González siempre trabajó en la actividad que le permitió sostener una familia integrada por una esposa y dos hijos, la colecta de basura y venta de materiales reciclables.

La tarde en que fue detenido, Gonzalo regresaba del basurero de la localidad acompañado de un menor, no opuso resistencia para evitar una confrontación y cuidó no movilizar a los grupos de apoyo que la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) tiene en cuatro comunidades, además del barrio del Fortín, ya en la zona urbana del municipio.

En Tixtla asimilaron bien el mensaje enviado por su dirigente acusado de cometer delitos como terrorismo, lesiones y privación de la libertad. Por eso la noche del 7 de noviembre, un grupo nutrido de policías comunitarios se trasladaron a Chilpancingo para protestar, sin uniformes ni armas, respaldados por estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

“Mi hijo no es terrorista”, rezaba una pancarta que el señor Heliodoro Molina Isidro mostró en la marcha que se realizó el sábado por la tarde en la cabecera municipal de Tixtla.

Con sus 78 años a cuestas, el señor Molina Isidro luce delgado y fuerte, levanta la cartulina rotulada con marcador de aceite para defender la inocencia de su retoño, del que se expresa con orgullo y resalta: “En realidad, el solo luchaba por su pueblo”.

Al igual que su hijo trasladado a Oaxaca, don Heliodoro vive en el barrio del Fortín, desde donde el generalísimo José María Morelos planeó la toma de Tixtla durante la guerra de independencia.

Es el único asentamiento humano de la ciudad en donde ya existe un grupo importante de policías comunitarios incorporados a la CRAC, desde donde se planearon las labores de rescate y auxilio a la población durante las inundaciones del 14, 15 y 16 de septiembre, cuando el estad fue golpeado por la tormenta tropical Manuel.

Con voz baja, pero no titubeante el padre de Gonzalo reconoce que está muy sentido por lo que le pasa a su hijo, pues los trabajos a favor de la población se ven compensado con una acusación que lo señala como terrorista.

“El gobierno siempre toma a mal las luchas que hace uno por el bien del pueblo, lo toma a mal. Nosotros creemos que eso no está bien y por eso fue la consecuencia de que se lo llevaron”.

Reprocha que hasta el día de la detención a manos de la Policía Ministerial (PM), Gonzalo ayudaba a la gente, lo hizo con el apoyo de cuatro camionetas particulares que se habilitaron como ambulancia, remolque y se utilizó para la carga de enseres que se lograron rescatar.

“Cuando el gobierno ve cosas como esta, que la gente se organiza pues como que le da coraje, cuando nosotros solamente hacemos al bien al pueblo”, anotó.

Entre la suspicacia generada por el ayuntamiento que preside el alcalde Gustavo Alcaraz Abarca, está un cuestionamiento relacionado con la forma en que Gonzalo se ganaba la vida.

En algún momento se llegó a sugerir la petición de cooperaciones obligatorias para mantener a los policías comunitarios y sobre todo a su líder, lo que fue desmentido rápidamente por los grupos de apoyo no incorporados formalmente a la CRAC, que adoptaron el esquema de las comunidades indígenas, que es el de participar sin recibir remuneración alguna.

“Pues él " "﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽olina su padre anotmandar al gobiero  por parte de la  ven con s resalta: "ene en cuatro comunidades, ademganizado tuvñéde por sí ha trabajado en la basura; lo agarraron donde fue a tirar un viaje de basura, mi hijo andaba trabajando y ya no llegó a su casa, nomás nos avisaron que se lo habían llevado (los policías ministeriales)”.

Indicó que además de tirar la basura de los vecinos, Gonzalo

junta fierro viejo, pet, cartón y todo lo que se venda para reciclar,  así logró levantar una modesta vivienda de techo de lámina en el Fortín, en donde vivía hasta el miércoles con su esposa y dos hijos.

Sus hijos, un hombre y una mujer cursan estudios de licenciatura y bachillerato, por lo que el desempeño como padre de familia, de acuerdo a don Heliodoro es bueno hasta el momento.

Dolido por el encierro que su vástago vive, don Heliodoro se muestra satisfecho por el respaldo recibido de la población de Tixtla: “Siempre ha estado en la lucha desde muchacho, le ha gustado participar pero no para el, él tiene su casita pobre de lámina pero nunca lucha para que se haga rico, nunca ha trabajado con mezquindad y siempre se preocupa por  lo demás, lo que le pasa es completamente injusto”.

Cuando se pregunta el mensaje que como padre del detenido quisiera mandar al gobierno estatal, el señor refiere: “Yo le pediría que suelte a mi hijo, no es como piensa, el es honrado, no es un terrorista”.

Y respecto a mensaje para Gonzalo Molina su padre apuntó: “Le diría que no se acongoje, que aquí estamos luchando para su libertad, es lo único que le puedo decir”.